1000 Tazas de Té

El empujón final

Escrito por Rob el lunes 7 diciembre 2020

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lunes 30 noviembre 2020 - Valdeflores, Oaxaca (Acampada libre): 65 km

Ruth en lo alto de las ruinas de Monte Alban mirando el valle desde las comodidades de un árbol Comenzamos el día saliendo de la tienda mucho más pronto de lo que veníamos haciendo la última semana, lo que hizo realidad la despedida de nuestros amigos Liz y Dennis y volvíamos a ser un equipo de dos. Afortunadamente tuvimos la suerte de tener una ciclovía que recorrer los primeros kilómetros de ruta, todo el camino desde el camping hasta la ciudad. Allí intentaríamos encontrar a una señora llamada Doña Vale, que vendía unas memelas muy buenas y aparece en un documental de Netflix. Para nuestra sorpresa la señora estaba cerrada, evitando las multitudes por la pandemia en el ajetreado mercado de abastos, donde los trabajadores corrían de un lado a otro con sus carretillas cargadas de productos. Pero aún así, conseguimos tomar un desayuno muy bueno allí al lado y gracias a esto, tuvimos energía suficiente para la subida que nos acechaba hasta las famosas ruinas "Monte Albán", para poco después bajar por el otro lado de la montaña. Esta bajada venía cargada de obstáculos, ya que nos encontramos con varios tramos donde la carretera estaba cortada y tuvimos que pasar de puntillas entre el cemento fresco y el que se estaba secando (siguiendo los consejos de los trabajadores claro). Poco después pudimos continuar hasta que llegamos a un pueblo donde encontramos un rincón detrás de una iglesia donde aparentemente los peregrinos se hospedaban al llegar. Decidimos acampar allí esa noche, pero antes terminamos cenando en un lugar en el que nos estafaron un poco y en el que el camarero nos entretuvo con historias de momentos en los que había probado setas alucinógenas... Poco después lo preparamos todo para dormir, pero la tranquilidad nos duró poco ya que a mitad de noche nos despertamos con un ruido que sonaba como un disparo y que nos aceleró el pulso a mil por hora. Depués de pasar varios minutos en tensión intentando averiguar que podía ser, y alterándonos con cualquier minúsculo ruido, pasó la noche sin más altercado. Nunca sabremos si eran niños jugando con petardos, o algún disparo para aullentar animales, o fuegos artificiales... Quién sabe, ¡podéis incluir vuestras sugerencias en los comentarios!

martes 1 diciembre 2020 - Hotel Santa María, Ocotlán de Morelos (Hotel): 23 km

Acampando donde los peregrinos se quedan detrás de una iglesia en el centro del pueblo de Valdeflores, las bicis apoyadas a un lado de la puerta y la tienda de campaña al otro Nada más levantarnos nos dimos cuenta de que el día anterior nos habíamos emocionado y habíamos ido más allá de donde debíamos. Esperábamos haber seguido una ruta ciclista a la que planeábamos unirnos, pero se ve que después de nuestra visita a Monte Albán nos encontrábamos al otro lado del valle y nos despistamos... A esto hay que sumarle que la cena de la noche anterior nos hizo gastar más de lo que debíamos y nos quedamos sin dinero en efectivo. No podíamos hacer otra cosa que retroceder unos 10km para cruzar al otro lado del valle y sacar dinero en el pueblo más cercano. Nos pusimos a ello y recorrimos campos donde recolectaban maíz que después transportaban en burros. Yo me empecé a sentir un poco extraño y a Ruth le empezó a doler mucho la cabeza... Aún nos quedaba un buen tramo para llegar hasta el pueblo y ella cada vez se ponía peor (creemos que fue algo provocado por el pescado de la noche anterior, que viendo lo visto pagamos dos veces...). Nada más llegar buscamos un lugar donde hospedarnos y descansamos todo lo que quedaba de día. Yo salí a comprar comida y unas bebidas isotónicas para Ruth, y aproveché para descubrir un poco más del pueblo por mi cuenta.

miércoles 2 diciembre 2020 - Hotel Santa María, Ocotlán de Morelos (Hotel): 0 km

Bonitos murales encima de la entrada del mercado en el pueblo de Ocotlán de Morelos Afortunadamente Ruth mejoró un poco al traerle desayuno de un mercado y más tarde pudimos ir en persona para experimentarlo y tomar una sopita para comer. Este mercado ha sido de los que más me han gustado en México, con vibraciones locales y sin ninguna molestia de estilo turística especialmente en la zona de comida, algo que se aprecia mucho. Si la gente te empieza a gritar que vayas a su restaurante, diles que se relajen y ve a otro sitio, nunca vale la pena el estrés. Aunque mejorando, Ruth seguía encontrándose débil por lo que después de un pequeño paseo tuvimos que regresar a descansar al hotel. Lo cual fue solo interrumpido por una pequeña salida a cenar en la plaza de nuevo, para coger energías y poder continuar la ruta al día siguiente.

jueves 3 diciembre 2020 - La Noria, Oaxaca (Acampada libre): 47 km

Ruth cruzando el río descalza empujando su bici sorteando los obstáculos Un desayuno completo con tortas de quesillo nos ayudaron a arrancar los motores y a pedalear por los caminos, que se encontraban cubiertos de caña que proporcionaban una sombra perfecta. Pasamos por pueblos y campos de cultivos que hicieron el recorrido de lo más relajante. Hasta para Ruth que aún se estaba recuperando ¡y hasta tuvimos que cruzar un río más adelante! En realidad el trabajo extra consistía en quitarte los zapatos y empujar la bici por el agua que te llegaba a las rodillas, con el único sobresalto al darnos cuenta de que ¡el agua alcanzaba las alforjas! Resulta que un fallo mecánico que provocó que se hiciera un agujero en la alforja, ahora resultaba útil ya que el agua que entró, ¡salió más rápidamente gracias a ello! Poco después el suelo comenzó a cambiar y pasamos de largos caminos planos, a incesables subidas y bajadas de un valle a otro. Esto unido al permanente sol nos dejaron totalmente exhaustos a la hora de encontrar un lugar donde dormir. Ya no estábamos tan acostumbrados a encontrar camping libre y nos costó identificar un lugar que nos acomodara; paramos en un lugar esperando que nadie nos viera pero pasaba gente continuamente preguntándonos si estábamos bien, así que decidimos continuar. Nos encontramos entonces en un cruce de caminos que no parecían tener mucho tráfico y tomamos uno de ellos. Poco después encontramos un campo de cultivo que ya habían recolectado y decidimos acampar en un rincón. Allí montamos la tienda y vimos el atardecer rodeados de impresionantes montañas alrededor.

viernes 4 diciembre 2020 - El Sabino, Oaxaca (Acampada libre): 32 km

Fardos de maíz bien ordenados con calabazas encima mientras se secan al sol. ¡Estábamos de vuelta a los madrugones de acampada libre para evitar encontrarnos con los dueños del terreno! Aunque ya íbamos tarde y cuando nos levantamos los campos de alrededor ya estaban repletos de trabajadores cultivando. Se ve que el mismo que había pasado el día anterior haciendo arrugas en la tierra pasó por aquí también, porque el terreno no hacía más que complicarse conforme avanzábamos y las cuestas eran completamente agotadoras para el corazón y el alma. Paramos a desayunar en un bar donde la familia nos explicó los pros y contras de la construcción de una autovía que cruzaba por allí mientras sus hijos estudiaban en una mesa al lado (ocasionalmente preguntándonos si queríamos más café). De hecho, estos tramos de autovía a medio hacer fueron nuestro único alivio de cuestas y caminos a lo largo de los siguientes días. La comida tampoco dejó que desear, y terminamos compartiendo el bar con un par de borrachos que no conseguían retener la simple información de que no eramos Estadounidenses por más de 30 segundos, y después de este tiempo continuaban preguntándonos cómo era la vida allí y que si les podíamos conseguir un trabajo... Continuamos pedaleando hasta que encontramos un lugar un poco apartado del camino y pusimos la tienda entre árboles repletos de espinas, con la esperanza de que las colchonetas no se pincharan en medio de la noche... ¡Y menos mal que tuvimos suerte!

sábado 5 diciembre 2020 - San Francisco Coatlán, Oaxaca (Acampada libre): 38 km

Ruth subiendo la última cuesta importante de tierra en la costa oaxaqueña. Los árboles delinean la carretera y a Ruth solo se le ve en la distancia. Habíamos echado un vistazo al perfil de elevación del día por lo que sabíamos que venían dos cuestas importantes antes de llegar al último gigante inverso, que nos haría descender 2km hasta la costa al día siguiente. En este punto no nos quedaba otra que echarle ganas y ver qué nos deparaba el camino. Desde niños escondidos en árboles hasta regalos de plátanos de dependientes en tiendas, hasta encontrarnos a un irlandés cicloturista en el camino. Teníamos que aprovisionarnos con comida al final de la última cuesta, ya que ésta subía hasta estar cubierta de nubes y no había nada más que bosque alrededor. Cuando llegamos a este último pueblo nos escondimos de los numerosos niños que jugaban en la calle (ya que las escuelas siguen cerradas) en un bar de tacos que regentaba una simpática familia. Una vez comenzamos esta cuesta en el bosque se respiraba tranquilidad y naturaleza, además de una cuesta muy larga pero constante. Los pastores se cruzaban por nuestro camino junto con las familias que cultivaban los campos en las laderas (quizás ilegalmente ya que se supone que era un área protegida). Espero que esta montaña se mantenga así porque la presión de las necesidades humanas parecía llegar a sus límites, específicamente en un lugar con un cartel de "No quemar basura aquí" y el humo saliendo incesablemente... Conseguimos llegar a lo alto donde nos encontramos con una pequeña cabaña que daba al otro lado de la montaña, donde las nubes que llegaban del Pacífico se encontraban con la vegetación y desaparecían. Éstas trajeron consigo un sentimiento parecido al que tuvimos en la costa del Pacífico de EE.UU y nos deslizamos por un pequeño sendero que terminaba en un claro y donde montamos campamento para pasar la noche. Bueno así suena más fácil pero lo cierto es que estuvimos bastante preocupados durante un buen rato, dudando de si por algún casual allí tendría lugar alguna actividad ilícita en la que no queríamos vernos envueltos... Afortunadamente, como siempre, esta preocupación repentina iba ligada a nuestra mente y cuerpos cansados al final de la jornada, y una vez dentro de la tienda, caímos rendidos más pronto que normalmente.

domingo 6 diciembre 2020 - Santa María Colotepec, Oaxaca (Acampada libre): 58 km

Rob sentado en lo alto de una pared con los niños locales en Santa María Colotepec. En teoría, hoy iba a ser un día bastante fácil: 60km de distancia y 2km de bajada. ¡Pero el descenso también escondía un infierno de ascensos en sus interior! Creo que en total debimos haber subido varios cientos de metros y algunas de las cuestas no eran nada amigables... Demasiado para un supuesto día fácil. Pero he de reconocer que las bajadas me devolvieron a la naturaleza entre los cantos de pájaros; lo que también me hizo darme cuenta de lo poco que vale nuestra cámara de fotos para capturarlos. Atravesamos pueblos de montaña en las que nos encontramos una marcha de funeral, otras celebrando con fuegos artificiales y hasta bandas de música llenando las calles111111111111111111111. Descansamos en riachuelos y conforme íbamos descendiendo reconectábamos con diferentes medios, tanto naturales como tecnológicos. La verdad que darme cuenta de que el final iba llegando me hizo ponerme triste, pero inevitablemente tenía que ir aceptándolo, por lo que paramos a refrescarnos con una cerveza antes de continuar lo que quedaba de ruta hasta el bonito pueblo de Santa María de Colotepec. Yo había insistido mucho en no planear donde dormir este día, pero a Ruth le costaba aceptar que no iba a poder descansar en un hotel y darse una ducha después de varios días esperándolo. Lo cierto es que no nos daba tiempo a llegar hasta Puerto Escondido este día y teníamos que dormir en este pueblo, donde no había ningún hotel. Por ello fuimos a la policía a preguntar donde hospedarnos a lo que su respuesta fue, en medio de la plaza central del pueblo. Esperamos alrededor hasta que fuera más tarde para montar la tienda, y fuimos a comer unos deliciosos tacos para descubrir a nuestra vuelta que en vez de vaciarse, ¡cada vez había más gente paseando! Al final pasamos lo que quedaba de tarde charlando con unos niños deseosos de aprender inglés (sorprendidos de que no fueramos de EE.UU y habláramos Español). Les costó un poco soltarse pero una vez lo hicieron ¡no callaban! La verdad que lo pasamos bien hasta que los mandamos a casa y finalmente pudimos acostarnos. Madre mia, ¡la hora de dormir de estos niños es inexistente!


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Bunny 01/05/2021 03:59:45 GMT Maybe it was someone shooting rats! Sorry Ruth came across Jaun again...but so glad she recovered soon and was back to her normal self. XXX
Rob 01/24/2021 10:34:29 GMT Could have been some rat shooting, I'm glad we didn't see any rodents around our tent otherwise our survival would have relied on how good of an aim the shooter was!