Rompiendo los planes
Escrito por Rob el lunes 23 noviembre 2020
Nos encontrábamos en la que iba a ser nuestra última semana del viaje, y comenzó estupendamente mientras poníamos las agujetas en remojo en agua volcánica. Pero conforme nos íbamos distanciando de estos poderes curativos, las noticias que iban llegando nos hacían necesitarlos más que nunca, ya que el cambio de planes (de nuevo) resultaba inminente. Es cierto que estando ya tan acostumbrados a ello esperarías que lo superáramos pronto, pero esta vez resultó diferente... La herida era demasiado profunda. Aun así teníamos por delante divertidos momentos que incluían comer sabrosos platos de maíz, adentrarnos en montañas lluviosas y cómodos viajes en autobús.
lunes 16 noviembre 2020 - El Geiser, Hidalgo (Camping): 0 km
Nos encontrábamos en la que iba a ser nuestra última semana del viaje, y comenzó estupendamente mientras poníamos las agujetas en remojo en agua volcánica. Pero conforme nos íbamos distanciando de estos poderes curativos, las noticias que iban llegando nos hacían necesitarlos más que nunca, ya que el cambio de planes (de nuevo) resultaba inminente. Es cierto que estando ya tan acostumbrados a ello esperarías que lo superáramos pronto, pero esta vez resultó diferente... La herida era demasiado profunda. Aun así teníamos por delante divertidos momentos que incluían comer sabrosos platos de maíz, adentrarnos en montañas lluviosas y cómodos viajes en autobús.
martes 17 noviembre 2020 - Hotel Real Tasquillo, Tasquillo (Hotel): 58 km
Para aprovechar las aguas termales al máximo, nos levantamos a las 5 de la mañana y grabamos el podcast en una de las piscinas antes de que amaneciera. Pero también sabíamos que el tiempo había llegado y debíamos enfrentarnos a la subida que nos acechaba para poder salir de aquel maravilloso valle y dirigirnos a lo que, contábamos sería nuestra última parada en bicicleta, Pachuca. Allí cogeríamos un autobús hasta el corazón de la ciudad de México. Para mantener los niveles de energía en condiciones, comenzamos desayunando unas gorditas de unas mujeres de lo más atentas, para continuar en otro lugar tan casero como el primero. Fue entonces, mientras esperábamos a que nos sirvieran la rica comida cuando Ruth, de repente, me enseñó su móvil con una cara que no me gustó nada. En la pantalla el título de un email se veía a medias y Ruth susurró "No me atrevo a leerlo ya que no tiene buena pinta...". Efectivamente, era un email de la compañía que le había hecho una oferta de trabajo el mes anterior y las noticias no eran muy alentadoras. Tristemente se ponían en contacto un par de semanas antes de la fecha de comienzo para comunicar que habían tenido que tomar la repentina decisión de cancelar todas las nuevas incorporaciones; y por supuesto, esto incluía el trabajo que Ruth ansiaba tanto. Por supuesto las noticias pusieron un velo gris al día y nos dejaron sin fuerzas para continuar. Por ello nos dirigimos al siguiente pueblo que había en el camino y ahogamos las penas en un hotel, con una botella de vino tinto y unas tortillas de maíz, compartiendo ideas sobre qué hacer a partir de ahora.
miércoles 18 noviembre 2020 - Hotel Real Tasquillo, Tasquillo (Hotel): 0 km
Es cierto que todo se ve mejor por la mañana, pero la noticia fue tan repentina que necesitábamos más tiempo para digerirla. Aunque algo era totalmente cierto, ya no había prisa para volver a Europa, lo que significaba que podíamos cambiar el vuelo y alargar nuestra aventura unas semanas más. Una mezcla de papeles a solucionar antes del comienzo del Brexit y el estado mental que habíamos alcanzado de finalización del viaje, nos hicieron tomar la decisión de volver a casa para Navidad. Con esto os comunicamos que ¡el 14 de Diciembre estaremos montando en el avión! También es cierto que organizar todo esto nos llevó tiempo, y aque había que cambiar todo lo que ya habíamos reservado: vuelos, hoteles, trenes, y hasta una cata de vino que teníamos planeada. Por ello decidimos quedarnos en el mismo pueblo una noche más y realizar todos los cambios necesarios.
jueves 19 noviembre 2020 - Hotel San José, Actopan (Hotel): 59 km
Con el nuevo plan listo, teníamos que comenzar a avanzar más rápido, así que salimos del hotel bien temprano y nos dirigimos hacia las grandes cuestas que se presentaban en nuestro camino. Poco después, justo antes de Actopan nos encontrábamos con bastante espacio en nuestras panzas y paramos en un puesto lleno de mujeres riendo sin parar y donde se respiraba una atmósfera increíble. Nunca nos arrepentiremos de haber parado ahí ya que el sabor de la comida, junto con la personalidad de las cocineras hicieron una combinación tan buena que lo bautizamos como el mejor restaurante en el que hemos tenido el placer de comer en México, Las Cazuelitas. Brillantes, coloridos y súper sabrosos toques de alegría que se deslizaron por nuestras papilas gustativas. Después de semejante homenaje, estuvimos a punto de llevarnos también un bizcocho muy esponjoso que nos ofrecían, pero que tuvimos que dejar atrás ya que estábamos llenísimos. Nos encontrábamos cerca de Actopan y allí nos dirigimos al hotel más económico que encontramos para continuar con el proceso de curación del alma. Después de tanta comida no tuvimos necesidad de cenar y la verdad no exploramos mucho el pueblo, pues sucumbimos a las comodidades de la habitación y pasamos el resto de la tarde descansando.
viernes 20 noviembre 2020 - Restaurante Las Manzanas, Mineral del Chico (Alojado): 45 km
No teníamos nada claro la ruta que íbamos a tomar este día, pero lo que sí sabíamos era que inevitablemente había que hacer frente a una importante cuesta para subir a lo alto de una meseta. No sabíamos si dirigirnos directamente hacia Pachuca o tomar la ruta aventurera y visitar un pequeño pueblo entre las montañas. Reconozco que la primera parte de esta ruta casi acaba con nosotros ya que tomamos el camino de tierra en vez de la carretera, la cual presentaba una elevación muy importante y encima el camino no ayudaba nada, pero que en verdad disfrutamos muchísimo. No nos quedó otra que asimilar que ya no había vuelta atrás, lo que nos dio energías suficientes para empujar a nuestras compañeras las bicicletas por la ladera de la montaña, agradeciendo al Dios Azteca por las nubes que nos protegían de los tropicales rayos de sol. Poco después de coronar a esta bestia, nos encontrábamos en otro restaurante debatiendo que hacer a continuación. Las opciones eran: camino plano hasta Pachuca o una importante cuesta hasta Mineral del Chico, el pueblo escondido entre las montañas... Como casi siempre, ya me encontraba intentando convencer a Ruth de adentrarnos en las montañas y evitar el camino fácil. Decidimos pues ir directamente a Mineral del Chico, un pequeño pueblo minero con mucha influencia británica y donde las empanadillas típicas de Cornualles seguían siendo uno de los reclamos del lugar. Cuando nos adentramos en estos caminos poco transitados y cubiertos de vegetación nos dimos cuenta de que era exactamente lo que necesitábamos y nos ayudó a decidir que queríamos hacer las semanas que nos quedaban. En realidad este camino se convirtió en nuestro favorito en México, junto con la subida al Volcán Ceboruco y aun podría haber sido mejor si no hubiéramos tenido que adentrarnos en el espesor de las nubes que poco a poco se fueron transformando en lluvia y nos privaron de las bonitas vistas de alrededor. Finalmente, mojados y con mucho frío, encontramos el camping del que nos habían hablado, aunque reconozco que no era lo que esperábamos. La entrada nos acompañó con una sensación rarísima, un silencio perturbador al comienzo del camino se transformó en música algo mística con el volumen a tope que salía de unas rocas y que junto con la niebla que no dejaba ver nada y daba un toque tenebroso al lugar. Conforme nos adentramos descubrimos que nuestros sentidos nos habían jugado una mala pasada y en realidad la música procedía de un grupo de gente practicando bouldering (un tipo de escalada a baja altura) y que se estaban hospedando en una cabaña allí al lado. Cuando conseguimos hablar con los responsables nos permitieron quedarnos a acampar, aunque el lugar se encontraba oficialmente cerrado, y nos dirigieron además a una casita en construcción que ya tenía el tejado terminado y nos resguardó de la lluvia que no cesó hasta el día siguiente. Contábamos con que el restaurante estaría abierto y por ello no habíamos traído provisiones, así que nos quedamos un poco desamparados al descubrir que éste estaba cerrado y que la tienda más cercana se encontraba demasiado lejos. Terminamos entonces cenando unos cacahuetes japoneses y un vaso de leche con Nesquik, que afortunadamente nos había sobrado del desayuno. Con esta improvisada cena nos metimos en la tienda y no sería hasta 14 horas después cuando nos haríamos el ánimo de salir.
sábado 21 noviembre 2020 - Hotel del Centro, Puebla (Hotel): 15 km
La lluvia no cesó en toda la mañana así que nada más llegar a Mineral del Chico nos adentramos en el primer bar que encontramos. Después de un torturador camino de piedras, lluvia y frío, disfrutamos de unas enchiladas que hacían a su vez de cena/desayuno/comida y que acompañamos con varios cafés calientes. Mientras tanto hacíamos frente a la posibilidad de una cuesta de 800m que nos acechaba para llegar hasta Pachuca. En referencia al pueblo, seguro que era precioso pero la verdad que con la que caía no pudimos apreciarlo y fuimos hasta la parada de autobús para ver si teníamos suerte y podíamos montar las bicicletas para evitar la subida. Afortunadamente el conductor no parecía tener ningún problema si conseguíamos encajar las bicis en los huecos de los asientos y pagar los que ocupáramos, así que con un poco de paciencia y la ayuda de las herramientas, desmontamos parte de las bicis y encajaron a la perfección. Una vez llegamos a Pachuca, con la ayuda de unas empanadillas, llegamos a la estación de autobuses donde tomaríamos el siguiente transporte hasta Puebla. Allí nos esperaban nuestros queridos amigos Dennis y Liz, quienes habíamos conocido unas semanas antes en Pátzcuaro. Llegamos en la oscuridad y pedaleamos hasta un hotel en el centro de la ciudad, sorteando las calles sin saber por qué barrios estábamos pasando, ya que cada sitio tiene sus lugares que evitar... Pero no pasó nada y volvimos a disfrutar de un plato delicioso cerca del hotel: molotes y peludas. Un chico muy simpático que estaba haciendo un pedido enorme en frente de nosotros nos ayudó a decidirnos y nos explicó que era cada cosa. Molotes era parecido a una pizza calzone hecha en la freidora y las peludas unos pequeños bocadillos con el pan remojado en aceite. Si tengo que comentar algo es que no se quedan cortos con el relleno de los alimentos por estos lares...
domingo 22 noviembre 2020 - Trailer Park Las Americas, Cholula (Camping): 15 km
Puebla parecía bastante tranquila a primera hora del día y terminamos preguntando a un transeúnte donde podíamos desayunar. Éste nos dirigió a un lugar llamado "El Mercado de los Sabores". Bien, una vez llegamos nos encontramos con un incesante coro de "Ven y come aquí", "Prueba nuestro pozole", "Tenemos enchiladas, chile en nogada, tortas de...", "Mira todo lo que tenemos en nuestro menú"... ¡Jesús que agobio! Tuvimos que apartarnos un poco para poder tomar una decisión y cuando estábamos caminando hacia un lado, nos encontramos a una mujer siguiéndonos susurrando: "tenemos menudo, aguas frescas, pozole, sopa de panza...". ¡Palabras que venían de una camarera que llevaba un rato siguiéndonos con el menú en nuestras espaldas! La única solución que se nos ocurrió fue sentarnos en uno de los puestos más cercanos e intentar tener suerte, aunque como esperábamos, la calidad de la comida fue bastante mediocre, ya que pasan mas tiempo intentando atraer a gente que cocinando... Pasamos el día visitando las iglesias y atractivos turísticos de la ciudad hasta la hora de la comida, donde afortunadamente, dimos con una pareja cocinando un plato llamado "cemita" (parecido a una hamburguesa) y estaban para chuparse los dedos. Continuamos después con el tour gastronómico de Puebla que estaba repleto de postres, incluyendo un lugar de churros y seguido de otro con unas natillas llamadas "cremitas". Además tampoco pudimos resistirnos a una panadería que nos encontramos. Ya con los niveles de azúcar por las nubes, nos dirigimos hacia Cholula, donde habíamos quedado con Liz y Dennis para dirigirnos juntos a Oaxaca y descubrir esta zona del país entre amigos. Nada más llegar nos sorprendió un pueblo muy activo alrededor de la pirámide que estaba coronada con una iglesia, mientras veíamos la tarde pasar y nos deleitábamos con una increíble pizza casera, tequila y Netflix.
| Name | Comment Time | Comment |
|---|---|---|
| Bunny | 11/30/2020 06:26:46 GMT | Seven years! Congratulations to you both. Nanny and I bumped into Tracey, Ryan's mum yesterday and she asked how you were and how long you had been together. I said it must be six years and changed my mind and said seven....where does the time go? Who would have thought it, Cornish pasties in Mexico. I am glad Ruth managed a "Full Ruth" but no lemon meringue pie! Take as always and stay safe and well. XXX |
| Rob | 12/01/2020 18:20:15 GMT | Yup, seven blooming years! Big hi to Tracey! |