1000 Tazas de Té

Pan, pancakes y vampiros

Escrito por Ruth el lunes 5 octubre 2020

Esta semana ha brillado principalmente por el cambio de estado que nos lleva al interior del país. Así como por los descubrimientos culinarios que hemos descubierto de mano de su maravillosa y encantadora gente, y que además, nos han robado un pedacito de nuestro corazón. Colores, sabores y sonrisas, muchas sonrisas. Así describiría nuestra experiencia de estas jornadas tan ricas.

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lunes 28 septiembre 2020 - La Paz (Airbnb): 58 km

Tumbas que componen el Panteón Inglés en El Triunfo Comenzamos la semana amaneciendo en una esquinita del campo de fútbol de San Antonio, donde nos despertamos rodeados de sombras paseando alrededor a primera hora de la mañana. Aunque inicialmente nos asustó un poco, en seguida pudimos corroborar que se trataba de señoras, vecinas del barrio que comenzaban el día estirando las piernas y con una buena sonrisa. Teníamos como objetivo dar un último empujón para cerrar el círculo de Baja California, pero también aprovechamos para visitar el último de los pueblos históricos de la ruta. La mayoría de ellos tenían su origen en la industria minera, y El Triunfo, no era una excepción. Un precioso pueblo colonial, con su calle principal repleta de casas muy coloridas y como no, con su iglesia presidiendo la comunidad. Dimos un paseo turístico y hasta descubrimos un panteón inglés en lo alto de un mirador, donde pudimos apreciar la cantidad de vegetación que rodeaba el pueblo y como destacaban sus coloridos edificios y su antigua chimenea minera. Finalmente, sorteando el calor lo máximo posible, conseguimos llegar al apartamento que habíamos alquilado para pasar la noche, no sin antes hacer una pequeña parada en un restaurante local para recargar las pilas. Aquí comenzó nuestra experiencia culinaria de la semana, donde una simpatiquísima pareja nos deleitó con un plato llamado Birria, que es algo así como un estofado de ternera que nos sentó de maravilla, y con la guinda del pastel, un vasito de agua de jamaica, que trata de una bebida refrescante muy típica de aquí.

martes 29 septiembre 2020 - Playa Pichilingue (Acampada libre): 23 km

Carril bici con la Virgen de Guadalupe en medio Amanecimos muy descansados y lo que es más importante, frescos. Rob preparó una nueva especialidad, pancakes con huevos fritos y sirope de azúcar caseros, ¡para empezar el día con energía! También se animó e hizo pan casero aprovechando que teníamos horno en la casita, por lo que nos esperaban unos buenos bocatas para comer. Nos dirigimos entonces a visitar el malecón, que es como llaman aquí al paseo marítimo. Saltando entre sombra y sombra pasamos la mañana admirando el paisaje y haciendo algo de tiempo, para después comprar provisiones y dirigirnos hacia la zona norte de la ciudad a unos 20km donde cogeríamos el ferry al día siguiente. El plan era dormir en una playa que había al lado y recorrer un poco la zona temprano de madrugada. Una vez allí, nos homenajeamos con una Coronita en la playa viendo el precioso y fugaz atardecer. Acampamos una vez se puso el sol entre las múltiples manglares y rezamos para que la brisa nos encontrara dentro de la tienda, cosa que tristemente no ocurrió...

miércoles 30 septiembre 2020 - Playa Pichilingue (Acampada libre): 17 km

Atardecer en la playa con un barco de fondo Nos levantamos muy pronto, como ya es usual, para ir a ver una de las playas más bonitas de la zona, Playa Balandra. El plan consistía en darnos un remojón a primera hora y ya acercarnos a comprar los billetes del ferry que salía a mitad de la tarde. Afortunadamente la playa no estaba muy lejos, y nada más llegar nos encontramos con que las visitas estaban restringidas por la pandemia, por lo que teníamos que esperar en cola hasta que se llenara el cupo y entonces entrar todos. Finalmente no tuvimos que esperar mucho y pudimos bañarnos entre las pintorescas rocas y los curiosos peces que surcaban la orilla. Cuando ya decidimos ir a la oficina del ferry, nos encontramos con que habíamos mirado mal el calendario y la siguiente salida no era hasta el día siguiente, por lo que no nos quedó otra que pasar el día por allí, volver a dormir en la misma playa y porqué no, ¡volver a tomarnos una Coronita viendo el atardecer!

jueves 1 octubre 2020 - Mazatlán Ferry (Tren/autobús nocturno): 1 km

Rob listo para comerse un ceviche de camarón Hoy nos levantamos más tarde, ya que al no contar con este día de más allí, no teníamos ningún plan ni prisa por levantarnos. Por ello pasamos la mañana en la tranquila playa hasta que nos entró hambre y fuimos a un restaurante a comer un buen ceviche con una cerveza. Pasamos el resto de la tarde disfrutando del aire acondicionado en la sala de espera del ferry, donde avanzamos con el blog y grabación del podcast, así como conociendo mejor al personal de seguridad. Una vez embarcamos, todo muy puntual, descansamos viendo las películas que mostraban en las televisiones. Eso sí, el viaje duraba unas 12 horas por lo que a la hora de dormir, no dudamos en seguir los consejos de los locales y buscamos un hueco en el suelo para tumbarnos y pasar así la mayor parte de la noche.

viernes 2 octubre 2020 - Mazatlán (Airbnb): 5 km

La Catedral de Mazatlán con Joy, la bici de Ruth Fue un viaje bastante agradable y ameno. Llegamos por fin a Mazatlán, ¡nuestra primera ciudad en el interior de México! Nos habían hablado de su malecón, que con 21km aproximados de longitud es considerado uno de los más largos del mundo, ¡por lo que no nos lo podíamos perder claro está! Lo recorrimos durante un rato hasta que nos adentramos en la parte histórica de la ciudad, repleta de edificios coloniales que desprendían alegría y color, con su amarilla catedral e innumerables plazuelas. Un rato más tarde fuimos a localizar la casita que habíamos reservado para pasar la noche, y de casualidad, terminamos hablando con la señora que regentaba la tienda de la esquina y que resultó ser la madre del que nos había alquilado la habitación. Como ya era casi la hora de comer, nos acercamos a una ventana de una casa en la cual hacían un estofado a base de maíz llamado Pozole, y que lo servían para llevar. Nos pedimos un par de raciones con dulce de leche como postre, y dimos buena cuenta de ello en nuestra casita, coronado con una apreciada siesta justo después. La verdad que con semejante comilona no llevábamos idea de cenar mucha cosa, pero no podíamos estar más equivocados con como terminó la noche... Después de pasar la tarde a cobijo del aire acondicionado, decidimos salir a pasear y comer algo. Fue entonces cuando decenas de puestos de comida aparecieron por toda la calle, cocinando carne a la brasa y unas cebollitas que tenían una pinta espectacular. Después de divisarlos todos, terminamos en uno de ellos, donde nos dieron a probar un plato llamado Chorreada y otro Vampiro. Ambos eran bastante similares. Trataban de una tortilla como base y una montaña de ternera recién cocinada a la brasa y troceada después, con cebolla, cilantro y un toque de limón. La verdad que estaban increíbles, pero diría que nos comimos media vaca en una sentada... ¡No precisamente una cena ligera desde luego!

sábado 3 octubre 2020 - Potrerillos (Alojado): 60 km

Rob con la familia mejicana al completo en frente de su casa amarilla Ya listos para descubrir el interior, comenzamos el día de nuevo con la especialidad de Rob, pancakes y huevos fritos, y nos dirigimos hacia nuestro nuevo destino, un pueblo a unos 50km llamado Potrerillos. Después de varias paradas obligatorias para descansar del sol, en las cuales vimos un insecto palo y varios panales de avispas, conseguimos llegar a nuestro destino. Dimos una vuelta de reconocimiento al pueblo y nos acercamos a lo que parecía un bar, pero que una vez llegamos estaba cerrado... Con nuestro gozo en un pozo, nos dejamos caer en esa misma esquina para descansar del sol, y qué buena suerte la nuestra, justo unos minutos más tarde, la familia que regentaba una ferretería que se encontraba en esta misma esquina entabló conversación con nosotros y ¡resultaron ser de lo más encantadores! Después de pasar un rato charlando, Diana e Ismael, nos invitaron a comer a su casa con ellos y su familia, compuesta por José, el hermano mayor, seguida por Camilo, el mediano y terminando con la linda de la pequeña Diana. Bueno y que no se me olvide, ¡la perrita Shira! Diana, la mamá, cocinó especialmente para nosotros una serie de platos típicos mejicanos llamados: "Comida a la plaza". Estaba compuestos por tacos, gorditas y enchilada, y estaban ¡DELICIOSOS! Después de comer pasamos la tarde jugando a las cartas y riendo con los niños, hasta que una vez entrada la noche nos volvieron a invitar a cenar unos tamales de camarón y ceviche que habían estado haciendo en familia la noche anterior. Después de un día tan divertido e intenso, pusimos nuestra tienda en su jardín y, con la ayuda de un par de ventiladores, caímos rendidos bajo la luz de la luna.

domingo 4 octubre 2020 - Tecualilla (Acampada libre): 46 km

Ruth y Óscar hablando al lado de una pequeña tumba en un puesto de carretera Amanecimos bastante pronto y recogimos todo para poder partir a buena hora. Toda la familia se levantó para despedirnos y nos prepararon un desayuno rápido y ¡hasta unos sandwiches para el viaje! Aunque con mucha pena, pero con mucha alegría por haberlos conocido nos despedimos y nos estuvieron saludando hasta que doblamos la última esquina del pueblo, ¡como nos gusta a nosotros! Nos encontrábamos de nuevo ante un día calurosísimo, y aunque habíamos pensado avanzar un poco más, nos fue imposible y tuvimos que parar en el pueblo de Tecualilla. Nada más llegar nos tomamos una cerveza y como ya era costumbre, conocimos a un grupo de borrachillos del pueblo, que nos invitaron a un poco de tequila. Contando que eran las 11.30 de la mañana, y el grado de deshidratación que llevábamos, pronto nos dimos cuenta que no había sido buena idea. Terminamos volviendo a la zona de la carretera, donde había un control de policía permanente y varios puestos de comida. Nos sentamos allí para resguardarnos del sol y tantear el terreno para identificar un lugar tranquilo donde pasar la noche. Finalmente, pasamos casi todo el día en este puesto, y terminamos conociendo a medio pueblo, con los que compartimos experiencias y aventuras. Cuando cayó la noche, aún no teníamos muy claro donde montar la tienda y recordamos que un chico nos había dicho que el a veces se había quedado en una de las oficinas portátiles que tenían los guardas, así que pensamos, ¿por qué no preguntar? Nos acercamos a uno de ellos y no dudó ni un segundo en indicarnos que claro que podíamos dormir allí, además de decirnos que ¡había aire acondicionado! El espacio disponible era básicamente el mismo que ocupa la base de nuestra tienda, así que para curarnos de espanto y poder descansar sin bichos subiéndonos por encima, la montamos como pudimos y pasamos la noche en otro lugar de lo más peculiar, poniendo así el broche final a nuestra primera toma de contacto con el interior de México.


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Bunny 10/07/2020 05:09:12 GMT Hibiscus water, well that brings back memories of The Gambia, I can taste it now! As always you are meeting such kind wonderful people. The colours of the places and smells of foods almost come to life as I read. Loads of love to you both. XX
Rob 10/07/2020 11:59:48 GMT Glad we can bring back the happier Gambia memories for you!