1000 Tazas de Té

Ciclistas y bomberos mexicanos, ¡nuestros héroes!

Escrito por Ruth el lunes 16 noviembre 2020

No exageramos cuando describimos como nuestros héroes tanto a los ciclistas como a los bomberos de este maravilloso país, pues nos faltan palabras para agradecerles todo lo que han hecho por nosotros y lo rica que están haciendo nuestra experiencia en México. Nos han abierto las puertas de sus casas y de sus corazones, para hacernos sentir como si estuviéramos en nuestro propio hogar desde el primer saludo, y todo, sin pedir absolutamente nada a cambio. ¡Sois muy grandes amigos!

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lunes 9 noviembre 2020 - Central de Bomberos, Dolores Hidalgo (Servicios de emergencia): 56 km

Ruth con mucho esfuerzo pedaleando la subida con las vistas del valle y la iglesia de fondo Comenzamos esta increíble semana despidiéndonos de la sorprendente ciudad de Guanajuato. Como no podía ser menos, la llegada fue abrumadora, y la despedida aun más, pues teníamos que ascender una montaña altísima para dejar el valle atrás. También hay que reconocer que salimos a la hora punta de calor, lo que no facilitó las cosas, ¡pero es que teníamos muchos podcast que grabar para ponernos al día! Tengo que reconocer que esta frase me resulta demasiado familiar... siento que siempre se nos acumulan todas las tareas, y a la vez, ¡no puedo evitar sentir que siempre estamos liados con ellas! (No entiendo). Aunque fue un comienzo de ruta difícil, tomamos una de las mejores birrias que habíamos probado hasta el momento y además, cada mirada atrás nos devolvía unas vistas muy difíciles de olvidar. Una vez alcanzada la cima, entramos en una zona natural muy bonita, de nuevo en las montañas sentíamos como se nos recargaba la batería del alma. Tan relajados estábamos que cuando quisimos darnos cuenta el sol se estaba poniendo y todavía no habíamos llegado a nuestro destino, por lo que tuvimos que poner la luz roja trasera ¡y pedalear como si no hubiera un mañana! Llegamos a Dolores Hidalgo justo cuando el sol se puso y fuimos directamente a la central de bomberos a pedir asilo para pasar la noche. Como casi siempre, un grupo de chavales súper serviciales y amables nos recibieron, ofreciéndonos una ducha caliente y un lugar donde poner la tienda. Poco después fue llegando más personal y todos compartieron un ratito con nosotros, ¡donde anécdotas y consejos no faltaron!

martes 10 noviembre 2020 - San Miguel de Allende (Alojado): 45 km

Ruth en la estación de bomberos de Dolores con uno de ellos posando al lado de la puerta Nada más amanecer nos pusimos en marcha y aprovechamos el servicio de una cocina para prepararnos un desayuno casero, ¡quesadillas con un buen café! De nuevo charlamos con los bomberos un buen rato hasta despedirnos y seguir sus consejos dirigiéndonos hacia el siguiente pueblo a través de un camino de tierra que bordeaba el río. Qué maravilla de trayecto, un camino súper tranquilo, rodeado de árboles y pastos. Hasta nos encontramos con un señor en su bicicleta, de camino a su casa para comer, que nos acompañó un buen rato y nos mostró un lugar donde parar a probar comida típica. Nada más llegar a San Miguel de Allende, un precioso pueblo considerado Patrimonio de la Humanidad, nos tomamos un helado para refrescarnos, ya que el final del camino había estado protagonizado por el sol. Continuamos hacia el centro de la ciudad y después de dar un paseo algo costoso (porque las aceras estaban abarrotadas de gente), decidimos entrar a un establecimiento donde vendían churros con chocolate. Nuestra sorpresa fue al salir. Cuando estábamos desatando las bicis para disponernos a salir del pueblo, alguien llamó nuestra atención. Éste era Ricardo, un chico que practica ciclo-turismo y que al ver nuestras bicis ¡no dudó ni un segundo en ofrecernos un lugar en su casa para pasar la noche! Hablamos unos minutos y en seguida sucumbimos a su ofrecimiento, por lo que nos dirigimos a su casa para dejar nuestras cosas. Esta es una de las cosas más curiosas que pasan en este tipo de viajes, como de repente los planes cambian y te encuentras en sitios mágicos. Sin duda así es como describiría el final de este día. Llegamos a su casa, que está en plena reforma y nos dirigió, a través de escaleras portátiles, hacia lo alto de la casa donde las vistas de la ciudad eran insuperables. Conocimos a su familia y más de Ricardo, como que había formado parte de la Ruta Chichimeca durante dos años y tenía dos de los bastones con tiras de colores que la representan. Hasta nos trajo unos bollos de la panadería para terminar de endulzarnos el día. Una noche mágica con las luces de la ciudad a nuestros pies.

miércoles 11 noviembre 2020 - San Miguel de Allende (Alojado): 0 km

Ricardo, Ruth y Rob posando con el mazapán la rosa y la catedral de San Miguel de Allende de fondo La noche fue seguida de una mañana repleta de colores y sonidos que reflejaban que la ciudad comenzaba a despertar. Decidimos en ese instante que necesitábamos quedarnos una noche más para exprimir todo lo que ofrecía este precioso lugar. Pasamos el día paseando por las callejuelas, descubriendo rincones y su comida, para terminar parte de la tarde montando los podcast que habíamos grabado los días anteriores. Cuando Ricardo llegó de trabajar, tuvo la amabilidad de llevarnos a cenar unos buenísimos tacos (sesos de nuevo, ¡yuju!) y dar un paseo por la ciudad de noche. El colofón final fue el rico mazapán de cacahuete que tuvimos el honor de probar junto a la catedral iluminada.

jueves 12 noviembre 2020 - Hotel Puerta del Cielo, Santiago de Querétaro (Hotel): 62 km

Ruth montando el podcast en el ordenador con la vista de la montaña enmarcada en la ventana de fondo Amanecimos bien temprano para poder avanzar, aunque nos retrasó el pinchazo que descubrimos justo cuando íbamos a salir. Los chicos lo arreglaron rapidísimo y yo fui a la panadería a comprar unos bollos, ¡y menos mal! Porque menuda cuesta nos recibía nada más salir... Ricardo nos acompañó durante unos kilómetros y disfrutamos mucho de esta rodada matutina juntos. Además, nos indicó un camino de lo más tranquilo y agradable para llegar al siguiente pueblo, lo que disfrutamos un montón. De nuevo nos dimos un homenaje nada más llegar, un cucurucho de tres sabores que nos sentó mejor de lo que podíamos imaginar. Luego un carril bici nos dio la bienvenida y pudimos llegar a un hotel baratito sin mucho problema. Justo en frente había un parque donde tomamos una cerveza y sucumbimos a unos perritos calientes que estaba haciendo el señor "Don Toño" en la esquina. Terminamos el día viendo la serie de "El Chapo" en Netflix, muy recomendable.

viernes 13 noviembre 2020 - Protección Civil, Guadalupe La Venta (Servicios de emergencia): 25 km

Jardín y fuente principal del museo del calendario Pudimos comenzar el día con un café en la habitación, gracias a que el chico de recepción nos ayudó a calentar un poco de agua. Hicimos una lista de cosas que ver antes de irnos de la ciudad y salimos del hotel. Aunque reconozco que no avanzamos mucho ya que justo al lado había un puesto de gorditas caseras al que no pudimos resistirnos. Poco después nos encontramos con el museo del calendario y entramos para pasear entre sus salas aprendiendo sobre como diferentes civilizaciones entienden el tiempo. Súper interesante, pero igualmente agotador... al final de esta casa colonial donde se encontraba el museo, había un pequeño oasis con una cafetería y pasamos un buen rato con un café entre manos y disfrutando del canto de los pájaros. A media tarde nos encontrábamos de nuevo en la carretera en dirección a la ruta del queso y el vino que queríamos comenzar al día siguiente. Identificamos una estación de bomberos en las afueras de la ciudad y como siempre nos daban tan buena acogida, no dudamos ni un segundo en ir hacia allí. Aunque esta fue la excepción que cumple la regla, ya que sorprendentemente nos dijeron que no podíamos quedarnos. No obstante, nos indicaron como llegar hasta Protección Civil, y afortunadamente éstos si que nos dieron cobijo para pasar la noche. Allí tuvimos el placer de conocer a varios trabajadores y a su perrito, todos súper amables y generosos. Tomamos unos ricos tacos y poco después ya estábamos soñando con los quesos y vinos del día siguiente en nuestra tienda.

sábado 14 noviembre 2020 - Central de Bomberos, Tequisquiapan (Servicios de emergencia): 70 km

Rob posando con el barril donde se prepara y hace el queso Amanecimos con el fresquito de la mañana y fuimos a desayunar una sopa de pollo y más tacos con café, para justo después dirigirnos a la supuestamente primera quesería/bodega que íbamos a visitar. A eso de las 9.30 ya habíamos llegado y para nuestra sorpresa las visitas ya habían comenzado. Compramos el ticket para la degustación de queso, vino y cerveza artesanal, lo que nos llevó aproximadamente 4 horas de reloj. Aprendimos mucho sobre la elaboración de los tres productos, además el lugar era súper acogedor, tanto por los trabajadores como por el cuidado de sus jardines. Salimos de allí a medio día con un hambre considerable por lo que terminamos comiendo un pollo a la brasa en un pueblito que pillaba de paso. Es cierto que habían muchísimos lugares que visitar, pero en bicicleta es un poco más largo y costoso llegar hasta ellos, y encima no conseguíamos ponernos de acuerdo con qué dirección tomar. Después de varios intentos fallidos y el cansancio haciendo de las suyas, terminamos de camino a una ciudad que no habíamos contemplado ese día. Pero como todo pasa por algo, ¡fue en ese camino donde hicimos más amigos! Justo después de llegar a la siguiente bodega y encontrarnos con que las degustaciones ya habían terminado, vimos a dos ciclo viajeros en la carretera, ¡éstos eran Óscar y Gustavo! Un par de chavales mexicanos que vivían en Querétaro y se dirigían a un "geiser" a pasar el fin de semana. Estuvimos hablando un rato y les comentamos que íbamos a intentar dormir en los bomberos, aunque ellos pensaban continuar, lo cierto era que ya era casi de noche y justo cuando íbamos a salir descubrieron un pinchazo... Nosotros nos adelantamos y terminamos acampando en los bomberos, donde Sergio, el jefe de la estación, nos recibió súper amablemente con los brazos abiertos. Fuimos a cenar allí al lado a un pequeño lugar familiar para encontrarnos con que al volver ¡los chicos acababan de llegar a los bomberos también! Qué alegría, eran tan simpáticos. Pasamos buena parte de la noche charlando alrededor de nuestras tiendas y compartiendo anécdotas, ¡para variar!

domingo 15 noviembre 2020 - El Geiser, Hidalgo (Camping): 45 km

Rob, Gus y Óscar posando con el cartel de cambio de estado de Querétaro a Hidalgo Nos levantamos súper frescos después de una buena noche de descanso y decidimos que nos íbamos a unir al plan de los chicos, ya que ir a unas aguas termales a acampar y con una compañía tan buena ¡no sonaba nada mal! También he de reconocer que estábamos súper confundidos con si seguir o no la ruta del queso y el vino, así que fue un buen incentivo para tomar la decisión de continuar y ver algo que no esperábamos. Comenzamos la ruta de camino al pueblo de Tequisquiapan para desayunar, y después de un buen paseo encontramos un sitio súper agradable en la carretera, donde hincamos el diente a unos chilaquiles con huevo que nos dieron la energía suficiente para enfrentar las montañas que nos esperaban justo después. Fue una ruta dura a ratos pero muy gratificante, donde las vistas de las montañas hacían que todo el esfuerzo valiera la pena. Poco antes de llegar a "El Geiser", paramos en un sitio donde unas amables señoras nos prepararon unas gorditas buenísimas y que acompañamos (al menos yo) con una fresca michelada. Cuando llegamos a las termas nos llevamos una sorpresa, madre del amor hermoso la cantidad de gente que había allí. Fuimos a poner la tienda al lugar más apartado que encontramos y ya conseguimos relajarnos un rato. Más tarde paseamos por las termas e identificamos cuáles esperábamos que vaciaran para ir a darnos un baño bien temprano en la mañana, con agua limpia y evitando la masificación de gente. Terminamos cenando y charlando a la luz de la farola y, como por alguna razón no vendían cerveza, nos hicimos un vaso de leche con Nesquik y descansamos muy a gusto en nuestras tiendas, con la mente puesta en el baño matutino que nos esperaba en unas horas...


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