1000 Tazas de Té

¡Siguen siendo cuatro ruedas!

Escrito por Ruth el lunes 14 diciembre 2020

Ya vamos viendo la luz al final del túnel, aunque en este sentido puede entenderse como un sentimiento de nostalgia infinito y, a la vez, mucha alegría al asimilar que signica la realización de una etapa con la que habíamos soñado mucho tiempo. Lo cierto es, que estas últimas semanas nos han permitido apreciar cada segundo de esta maravillosa aventura y de lo bonito que es tener a tanta gente ansiando tu regreso a casa. De hecho, es una de las semanas más completas del viaje, ya que gracias al "cambio de motor" que realizamos durante unos días, conseguimos salir (¡de nuevo!) de nuestra zona de confort... Con ello hemos pasado de pedalear con todas nuestras fuerzas hasta no poder más, caminado durante horas por las calles de la capital del país, disfrutado de comida de alto standing en un ambiente excepcional, poniendo la guinda del pastel con la visita a una reserva natural de mariposas que venían todo el camino desde Canadá (¡¿si al final resulta que nosotros tampoco hemos hecho tanto verdad?!) y terminando en unas termas volcánicas, tonificando nuestra piel con barro bien fresquito.

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lunes 7 diciembre 2020 - Hotel Carruiz, Puerto Escondido (Hotel): 22 km

Ruth comiéndose una tlayuda con una cerveza en la terraza de un bar Comenzamos la semana amaneciendo en medio de la plaza de este pequeño pueblo oaxaqueño, donde tuvimos que hacer noche ya que el tiempo se nos echó encima y nos resultó literalmente imposible avanzar más. Tan cerca y a la vez tan lejos del ansiado destino, Puerto Escondido. Las ganas de poner fin a esta emocionante semana de pedaleo nos hicieron pedalear con tanta fuerza que quemamos el maravilloso desayuno que habíamos tomado en un barecito en un abrir y cerrar de ojos. También la incertidumbre sobre las elevadas temperaturas de la costa nos hicieron levantarnos bastante pronto, pero lo cierto es que después de haber pasado por otras áreas del país como Baja California Sur, esta temperatura no hizo más que sorprendernos positivamente, ya que se podía tolerar sin ningún esfuerzo. Nos habían hablado mucho de este pueblo en la costa de Oaxaca, y la verdad es que era muy acogedor y, aunque inevitablemente bastante turístico, seguía manteniendo su esencia local y rincones de los que intentamos sacar el mayor partido posible. Después de encontrar un hotelito en el que acomodarnos, descansar y ducharnos (¡después de casi una semana!), salimos a pasear por las calles y a refrescarnos con una cerveza celebratoria, para comer después unos sopes caseros de lo más ricos. Pusimos fin a la tarde con una buena siesta y al atardecer volvimos a buscar más lugares nuevos. Poco después nos encontramos con un bar local en el que nos sirvieron una deliciosa tlayuda, que sería como una pizza mexicana con lechuga, salsa y queso, además de unas buenas cervezas con la brisa del anochecer.

martes 8 diciembre 2020 - Puerto Escondido - Ciudad de México (Tren/autobús nocturno): 10 km

Mujer cocina tacos en un puesto callejero muy concurrido Habíamos previsto que hoy fuera un día gastronómico, ¡y vaya si lo fue! Comenzamos desayunando una torta de pan con quesillo riquísima, como no, acompañada de café de olla especiado. Continuamos yendo a la calle del taco por excelencia, ya que habían por lo menos 5 puestos diferentes ¡en un mismo tramo de calle! Rob ya había echado el ojo al que tenía más afluencia, y la verdad que no decepcionó, ¡los tacos estaban espectaculares! Después recogimos todo del hotel y bajamos hasta la playa, donde encontramos un rinconcito idílico con vistas a toda la bahía y aprovechamos para refrescarnos con una cerveza y grabar el podcast de esa semana. Más tarde nos dirigimos hacia la estación de autobús. Nos esperaban 14 horas de recorrido hasta alcanzar la Ciudad de México a la mañana siguiente, por lo que teníamos que hacer acopio de provisiones para todas las horas de viaje. Después de meter las bicicletas y todo el equipaje en el maletero del autobús, con muchos pasajeros expectantes al ver el despliegue de alforjas, montamos al autobús, que he de decir que era mejor de lo que habíamos imaginado, ya que optamos por la compañía más económica disponible (para variar). Aunque la emoción nos duró poco tiempo... El autobús comenzó el recorrido por caminos completamente zigzagueantes y no tardamos en tener una bolsa de plástico en nuestras manos ¡por lo que pudiera pasar! Esto nos recordó a un viaje en barco que realizamos en Madagascar y en el que en vez de ofrecer una revista de entretenimiento, ofrecían cubos individuales (os podéis imaginar para qué...). Y obviamente, en esa ocasión muy a nuestro pesar ¡no tardamos mucho en hacer uso de ellos! Hasta aproximadamente 6 horas después no cesó el vaivén y fue entonces cuando por fin pudimos conciliar el sueño para el resto de la noche.

miércoles 9 diciembre 2020 - Hotel Eco, Ciudad de México (Hotel): 35 km

Ruth en frente de la Basílica de la Virgen de Guadalupe Al final, después de un viaje tan movidito (literalmente hablando), no consumimos nada de la comida que habíamos comprado, por lo que nada más llegar a la estación de autobuses de Ciudad de México, buscamos un banco libre para hacer ¡merienda-cena-desayuno! A la hora punta de la mañana nos enfrentamos al tráfico de esta inmensa ciudad, pero poco después nos encontramos con dos señoras encantadoras sirviendo café en una esquina y no dudamos en tomarnos uno para entrar en calor y disfrutar de una buena conversación matutina. La primera tarea del día trataba de encontrar un hotel en el que pasar las 3 siguientes noches, lo que por alguna razón indescriptible no resultó nada fácil. Todos los hoteles donde llegábamos estaban llenos y los recepcionistas resultaban de lo más misterioso... Después de preguntar en al menos 3 hoteles, dimos con uno que parecía tener disponibilidad, pero hasta las 3pm no podían confirmarnos. Para hacer tiempo decidimos pasar la mañana visitando la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México. Disfrutamos de un buen paseo hasta allí en bicicleta y al llegar, después de pasar varias medidas preventivas del COVID conseguimos entrar al recinto. Allí nos encontramos con numerosas personas que llegaban a su meta peregrinatoria caminando de rodillas, o portando un estandarte de la virgen por ejemplo. Ésto se debía a que, el día 12 de Diciembre es el día oficial de la patrona, y como medida de contingencia de la pandemia este año iba a permanecer cerrada durante los días previos y posteriores, por ello, todos los creyentes que habían emprendido una peregrinación para pedir o agradecer algo a la virgen, debían de llegar antes de que el complejo cerrara. Realizamos la visita al museo y también paseamos por las inmediaciones del lugar, para después dirigirnos hacia el hotel, no sin comer una buena selección de comidas tradicionales antes. Una vez allí entendimos un poco el porqué de tanta pega, ya que parecía ser un hotel enfocado en reservas por horas, "hotel del amor" lo llamaríamos. El recepcionista tampoco resultó ser muy útil y después de varios minutos de extraños malentendidos conseguimos instalarnos en la habitación, ¡la cual nos sorprendió con un vinilo de una chica sexy vestida de policia en el baño! Todo lo demás estaba genial y completamente renovado, así que decidimos que sería nuestra base para el resto de la estancia en la ciudad.

jueves 10 diciembre 2020 - Hotel Eco, Ciudad de México (Hotel): 0 km

Nos levantamos bien descansados y con los niveles de energía a tope para recorrer la ciudad. Sin planearlo, terminamos haciendo una cata de comida de puestos callejeros mientras paseábamos, probando gorditas, huaraches, tlacoyos y hasta unos churros con masa rosa en el interior (no sabemos si este efecto era decorativo ¡o algun error en la receta!) También visitamos numerosos mercados, donde compramos muchos chiles secos para traer a casa (cuando nos instalemos tendréis que venira casa a probarlos) y vimos muchísimas artesanías de la zona. Caminamos y caminamos, y después de tomarnos una cerveza en la plaza de los mariachis, conseguimos llegar a las inmediaciones del hotel, y una vez allí, cenamos en un puesto que vendían tortas gigantes de carne, del que salimos rodando a la cama para descansar después de un día completísimo.

viernes 11 diciembre 2020 - Hotel Eco, Ciudad de México (Hotel): 0 km

Plato con mole madre y mole fresco en el centro Nos levantamos como si fuera la mañana de Navidad, con una ilusión tremenda ya que hoy era el día de celebración por excelencia y nos esperaba una reserva para comer en el mejor restaurante de México, Pujol. Para no perder la costumbre del día anterior, aparcamos la bici en el hotel y decidimos caminar, haciendo una parada en una panadería que nos habían recomendado y que es cierto que estaba de rechupete. Pedimos un roll de guayaba y un café con leche muy conseguido que disfrutamos mucho. Continuamos haciendo turismo, esta vez en un parque muy famoso llamado Chapultepec, compuesto por varios lagos, ruinas y museos. Aunque tristemente casi todo estaba cerrado por la pandemia, no dejamos de disfrutarlo por ese motivo, y encontramos un banco con vistas al lago desde el cual grabamos el podcast y descansamos las piernas después de una larga caminata. A eso de las 2 de la tarde, nos dirigimos hacia el restaurante y fuimos recibidos con los brazos abiertos aun llegando antes de tiempo. Después de ver el precio de los vinos, optamos por el menú de las cervezas ¡que resultaba mucho más asequible! Y menuda experiencia, comenzamos con un plato del que salía humo, seguido de un ceviche con flores comestibles y coronamos el menú con el plato estrella: ¡mole madre de más de un año de antigüedad con mole fresco! Y como no, llegó el momento del postre, para el cual nos hicieron trasladarnos a la terraza. Allí nos sorprendieron con un maratón de platos. De un postre que esperábamos, ¡terminamos tomando cuatro! Por un pequeño error de logística nos obsequiaron con un postre extra ya que pensaban que era nuestro aniversario (aún mejor, celebración final del viaje), por lo que salimos de allí ¡con los niveles de azúcar por las nubes! Después de semejante manjar, decidimos bajar la comida de vuelta a casa, aunque esto no fue un paseo normal ya que el hotel se encontraba ¡a 7km de distancia! No sin algún parón de por medio, conseguimos llegar y caímos en la cama completamente rendidos.

sábado 12 diciembre 2020 - Parking Mariposa Monarca, San Mateo Almamoloa (Acampada libre): 25 km

Rob probando el pulque en casa de una señora que vendía De nuevo nos poníamos en marcha, esta vez para alquilar un coche desde el aeropuerto y aunque con el mismo número de ruedas, cambiar de motor personal ¡a uno eléctrico! Una vez allí, lo que creímos que iba a ser una tarea simple, se convirtió en un estrés absoluto. En la agencia de alquiler de coches no tenían disponible un coche de las características que habíamos reservado, y justificandose con que el coche que nos daban era "similar" (sólo se parecían en que tenían 4 ruedas), nos querían cobrar más del doble para darnos uno en el que pudieramos introducir las bicicletas... Después de una hora de intercambio de opiniones, llegamos a la conclusión de que dejar las bicis allí sería la mejor opción, y vaya si lo fue. Por fin conseguimos atar las bicicletas en una esquina del parking, cargamos todo en el coche, y nos pusimos en camino. Comenzamos descubriendo que teníamos que conseguir unas cajas para empacar las bicicletas en el avión a nuestra vuelta, otra tarea que parecía totalmente simple y que terminó complicándose. Por alguna razón resultaba complicadísimo encontrar cajas lo suficientemente grandes para las bicicletas, por lo que pasamos toda la mañana llamando y comprobando en tiendas, hasta que después de al menos 10 intentos, dimos con una que tenía y pudimos reservarlas, ¡menos mal! Ya con este tema medio resuelto, nos dirigimos hacia la reserva natural de la mariposa Monarca. Ésta mariposa emigra desde Canadá y permanece en México entre los meses de Noviembre y Marzo, haciendo parada en Texas. Aquí se reproducen y viven comiendo la resina de un tipo de árbol que crece en estas montañas del estado de Michoacán, para después volar de vuelta a Canadá. Fue una experiencia espectacular, donde después de una caminata a lo alto de una montaña podías disfrutar de estar rodeado de miles de mariposas revoloteando en las alturas. Nuestro guía también nos habló de que en el pueblo continuaban la tradición de tomar pulque, que es una bebida que se extrae del agave y se llama aguamiel, pero una vez fermentada toma el nombre de pulque. Con su breve explicación de: "pregunta en la gasolinera como encontrar la casa", lo conseguimos y llegamos a la casa de una señora que nos rellenó el termo completo por menos de 1€. Sin perder tiempo nos dirigimos a nuestro segundo destino del día y donde planeábamos pasar la noche, el volcán Nevado de Toluca. Ya era tarde y quedaban pocas horas de luz, pero con lo que no contábamos era con que al llegar nos iban a decir que estaba cerrado y que no podíamos dormir allí... Sin perder tiempo nos dimos la vuelta y decidimos volver al parking de las mariposas, pero después de encontrarnos a otros viajeros que lo habían intentado y les pedían una tarifa bastante alta por ello, decidimos hacer tiempo hasta que se hiciera de noche e intentar colarnos a última hora. ¡Ventajas de ir motorizados supongo! Ya entrada la noche nos dirigimos hacia allí y paramos al lado de un camino donde no parecía haber nada, despejamos la parte trasera del coche y extendimos los sacos... aunque al ser tan pequeño no tenía pinta de ser una noche muy confortable. Con la emoción del momento y la novedad de transporte, nos gustó la aventura, ¡pero nos quedó claro que en la tienda de campaña estábamos mil veces mejor!

domingo 13 diciembre 2020 - Los Azufres, Ciudad Hidalgo (Camping): 0 km

Nos levantamos a las 5 de la mañana, no solo porque necesitáramos estirar las piernas, sino también para evitar ser vistos antes de que se hiciera de día. Nos dirigimos a otro pueblo al lado de un lago llamado Valle de Bravo y aparcamos en la misma plaza principal, donde Rob no pudo evitar echarse una siesta. Yo sin embargo, pasé el rato leyendo y en cuanto vi un puesto de café que unas señoras montaron, salí a por el desayuno. Después de dar un paseo en el coche por la localidad continuamos nuestra ruta hacia Los Azufres, unas termas naturales de las que nos habían hablado y en las que se podía acampar. La verdad que el sitio estaba en medio de la montaña y fue super agradable, aunque tenemos que reconocer que esperábamos que el agua estaría un poco más caliente... Las instrucciones constaban de: primero darte un baño en una de las termas, después echarte barro por todo el cuerpo y secarte al sol durante 15 minutos, para continuar entrando a la sauna y terminar en otra terma deshaciéndote del barro aplicado en la piel. Aunque el agua estaba menos caliente de lo que nos hubiera gustado, lo peor en realidad fue el barro, que estaba completamente frío ¡y encima había que estar a la intemperie esperando a que se secara! Por poco nos da una pulmonía allí, pero hay que reconocer que lo llevamos mejor porque conocimos a un grupo de mexicanos que eran súper simpáticos y nos hicieron el sufrimiento mucho más ameno. Después de la sesión termal nos duchamos y pusimos cómodos, para terminar la tarde tomando el pulque tranquilamente en el coche, mientras charlábamos agitadamente sobre documentales que habíamos visto de la influencia de las redes sociales en la sociedad. Ya cuando se puso el sol, Rob decidió darse otro baño con sauna, y yo preferí meterme en el saco calentito a leer un rato y disfrutar de nuestra última noche en nuestro hogar, la tienda de campaña.


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Bunny 01/08/2021 03:32:32 GMT A full Ruth plus! XXX
Rob 01/24/2021 10:35:36 GMT Yup the legendary "full Ruth" of three different deserts but pimped up a little!