1000 Tazas de Té

El final de una era

Escrito por Rob el lunes 26 octubre 2020

Al son de los Mariachis, nos hemos adentrado en las profundidades de la metrópolis conocida como Guadalajara, para descender a lo más profundo y encontrarnos con un escenario bastante desalentador. Aunque he de decir, que con la ayuda de nuevos amigos, hemos conseguido ascender a la luz de nuevo y atravesar el estado de Jalisco. El tiempo que pasamos en la ciudad estuvo marcado por la melancolía, ya que nos encontrábamos en el inminente final de una era. La famosa "Casa de Ciclista" que nos dio cobijo, y la cual ha hospedado a innumerables ciclistas a lo largo de muchos años, iba a ser vendida y disuelta. Afortunadamente, este sentimiento fue diluido al compartir la experiencia con otros ciclistas viajeros que allí se encontraban, así como el eco de todos los que habían compartido esas mismas paredes; terminamos pensando en los buenos momentos allí vividos en vez de centrarnos en el inminente final.

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lunes 19 octubre 2020 - Amatitán (Acampada libre): 15 km

Zoom de los camarones zarandeados preparados en el famoso lugar de Cantaritos el Güero Acompañados de un extraño sentimiento de monótono lunes, nos despedimos de la locura del pueblo de Tequila. Nos dirigimos entonces a un bar que los habitantes de Jala nos habían recomendado, llamado "Cantaritos el Güero", lugar curiosamente ubicado en medio de una carretera, donde su producto más vendido son unas ollas llenas de tequila y donde la única manera de salir es conduciendo... No nos extraña que la policía nos comentara unos días más tarde que este era uno de los principales lugares donde se multa a gente borracha al volante. Nosotros llegamos por la mañana hora a la que este inmenso bar estaba bastante tranquilo, los mariachis intentaban vender sus canciones entre las mesas de madera maciza y nosotros nos relajamos leyendo y escribiendo, mientras dábamos buena cuenta de unas gambas y tacos. Consideramos la opción de preguntarles para acampar esa noche allí, pero desistimos cuando vimos la cantidad de tequila que servían y que no cerraban hasta las 11 de la noche, por lo que continuamos hasta el siguiente pueblo. Finalmente terminamos en una gasolinera, donde pensamos que sería una buena idea acampar. Antes de que se hiciera de noche, nos dirigimos a un monumento al tequila que había al lado y nos cocinamos unos perritos calientes, ya que fue lo único que nos pareció apetecible en la tienda de las esquina. Preparamos la cena al son del reggeaton que unas mujeres tenían a toda pastilla allí al lado, mientras coreaban las canciones con sus niños pequeños jugueteando alrededor. De hecho, al irnos descubrimos que estaban celebrando el cumpleaños de uno de los niños...

martes 20 octubre 2020 - Casa de Ciclista, Guadalajara (Alojado): 52 km

La diosa romana de la sabiduría con una máscara en el centro de una rotonda con fuentes de agua alrededor Comenzamos el día con el pie torcido ya que habíamos cambiado mal la hora de los relojes y nos levantamos demasiado pronto. Esto nos dejó con 2 horas por delante para hacer tiempo hasta que se hiciera de día. Yo volví a la cama directamente pero la nerviosa de Ruth no podía dormir así que se levantó y se dispuso a hacer café. Ya que estábamos en una gasolinera, intentó ser responsable y se apartó al camino como distancia de seguridad, aunque no se le ocurrió otra cosa que dejar allí mismo el fogón portátil para que se enfriara. Volvió a la tienda y después de tomarnos el brebaje recién preparado, volvió para recoger nuestro querido utensilio de cocina, sólo para descubrir ¡que ya no se encontraba allí! O bien algún perro lo cogió pensándose que era un palo (algo poco probable), alguien pensó que no tenía dueño o alguien simplemente lo robó (nunca sabremos cuál de las opciones fue), la cosa es que desapareció para siempre. Nos fuimos de allí bastante tristes, y solo conseguimos animarnos cuando vimos el cartel de un restaurante que nos habían recomendado la semana anterior. Disfrutamos de más gambas, esta vez con la receta llamada "media diabla" (con el diablo se refieren al nivel de picante, por eso pedimos medio). Después de este descanso, volvimos a tomar fuerzas para enfrentarnos a la ciudad de casi 5 millones de personas a la que nos dirigíamos, Guadalajara. Conforme nos acercábamos al centro, los pitidos de los coches, el sonido constante y la hora punta intensificaron la sensación de alboroto. Pero extrañamente, terminamos en el centro del huracán que resultó ser un barrio de lo más tranquilo, rodeando el centro histórico. Aquí llegamos por fin a la "Casa de Ciclista" y conocimos al súper equipo: Esteban, Chuster y Terry. A Ruth le apetecía mucho cenar una hamburguesa, así que nos dimos un buen homenaje antes de ir a dormir, pero ahora os contaremos más sobre eso...

miércoles 21 octubre 2020 - Casa de Ciclista, Guadalajara (Alojado): 0 km

La jornada comenzó muy pronto para mi, ya que la revancha de la hamburguesa terminó llevándome al baño a "llamar a Juan" como Ruth ha hecho varias veces en los meses anteriores. En la siguiente visita la contrapuerta trasera también se abrió dando rienda suelta a la expulsión de todo mi ser por todos los orificios posibles. Como podréis imaginar, pasé el día completo en la cama, con dolor de barriga y náuseas. Ruth consiguió levantarse y hacer algunas tareas antes de que también se viera obligada a unirse a mi desgracia y terminar realizando la misma ruta hacia el baño constantemente. Lo mejor para todos es que dejemos de hablar de este día y pasemos al siguiente...

jueves 22 octubre 2020 - Casa de Ciclista, Guadalajara (Alojado): 8 km

Rob y Terry hablando en la Casa de Ciclista mientras Terry arregla la alforja rota de Ruth La situación mejoró mucho al despertar, aunque tuvimos que pasar el día con mucho cuidado y tranquilos, ya que los cuerpos se estaban comenzando a recuperar. Sentíamos la imperiosa necesidad de estirar las piernas y por ello decidimos caminar hasta el centro y hacer un poco de turismo, aunque lo que hicimos fue básicamente arrastrarnos lentamente por todo el centro histórico, haciendo tick en la lista de lugares de interés que Chuster amablemente nos había preparado. Ya de vuelta en la casa, nos hicimos una sopita caliente y nos echamos una merecida siesta. Gracias a eso pudimos volver a ser personas y pasamos la velada charlando profundamente con nuestro amigo Terry, un chico colombiano que había pasado una larga temporada allí. Compartimos alegrías y penas mientras él estaba haciendo unas alforjas con lona de camión para una amiga ¡y hasta arregló la alforja de Ruth mientras tanto! ¡Muchísimas gracias!

viernes 23 octubre 2020 - Chapala (Warmshower): 55 km

Ruth a los pies de un mural pintado encima de unas escaleras en el pueblo de Chapala El calor humano y amabilidad de Terry nos ayudaron a recuperar mucha de la fuerza que nos había sido arrebatada, ¡y además tuvo el detalle de invitarnos a unas arepas caseras para desayunar! (esto son tortillas de maíz gorditas tradicionales de Colombia y Venezuela). Con tristeza nos despedimos de todos y de la casa que tenía sus días contados. Así pues fuimos dejando atrás el ojo del huracán y sus contaminadas calles principales. Pasaron horas hasta que la ciudad empezó a diluirse y pequeños pueblos se abrieron camino, dando paso a campo abierto y terminando en el pueblo de Chapala, a los pies del famoso lago llamado tras él. Dimos un paseo con nuestros queridos anfitriones de WarmShowers, Valentín y Rebeca, antes de que nos enseñaran el artístico pueblo de Ajijic, donde tomamos una sabrosa cerveza (¡en vasos de litro!) y admiramos los murales, mosaicos y esculturas que adornaban el lugar. Mas tarde volvimos a casa con Valentín conduciendo y enseñándonos unos videos de chistes de gallegos. Poco después llegamos a la casita donde nos hospedábamos y caímos rendidos en el sofá cama para continuar el proceso de recuperación que habíamos comenzado el día anterior.

sábado 24 octubre 2020 - Ocotlán (Hotel): 55 km

Vistas del lago de Chapala, con agave de fondo y la iglesia de un pueblo en la costa del lago Ya por la mañana, la perrita de la familia llamada Linda vino a darnos los buenos días. Le encantaba ponerse boca arriba para que le rascaras la panza. Tras dar buena cuenta de un pastel de zanahoria y un pan de plátano que habíamos comprado el día anterior, nos dirigimos a encontrarnos con Valentín que se había animado a acompañarnos parte del camino. Después de un rato pedaleando, nos despedimos para continuar la ruta bordeando el lago hasta el siguiente destino. Para nuestra sorpresa, este camino comenzó a deteriorarse y entre cuesta y cuesta, tramos que se convertían en piedras donde era complicadísimo navegar y miles de niños que se quedaban embobados al vernos pasar, atravesamos las numerosas aldeas que se abrían paso. La verdad que la ruta fue encantadora, ¡a la vez que sorprendentemente desafiante! Finalmente conseguimos llegar a nuestro destino, eso sí, hechos polvo y a la par hambrientos, solucionando ambos problemas con unos tacos y un hotel muy resultón. No podemos evitar comentar que hemos encontrado más difícil de lo necesario conseguir información útil de la gente a la que preguntamos en la calle. Hoy por ejemplo tuvimos el ejemplo perfecto cuando intentábamos encontrar una tienda donde comprar unas verduras. Una señora nos daba indicaciones con total seguridad para que nos dirigiéramos a una tienda que no se encontraba muy lejos. Después de ir y preguntar alrededor, nadie parecíá saber de esta tienda. Volvimos a preguntar a la señora y continúa enviándonos con más direcciones. Lo que iba a ser una salida de 5 minutos terminó en casi una hora y nunca encontramos la dichosa tienda. Terminamos, de hecho, comprando un terrible pan de mantequilla que nos sirvió de cena y metiéndonos en la cama totalmente confundidos con las indicaciones que nos habían dado.

domingo 25 octubre 2020 - Hotel Muñoz, Vista Hermosa (Hotel): 42 km

Ruth y Rob al fin disfrutando unas tortas ahogadas en un lugar de carretera con cerveza y michelada Pasamos la mitad de la ruta del día en un carril bici (¡qué novedad!) que nos llevó hasta un puesto de carretera donde vendían las tradicionales "tortas ahogadas", que desde que nos intoxicamos con las hamburguesas habíamos intentado encontrar. Eran como unos bocadillos con una salsa por encima que estaban de rechupete. Además los chicos del puesto nos sorprendieron invitándonos a unos agua chiles, que son gambas crudas en una salsa súper rica (sabe parecido al ceviche). Ruth también pidió una michelada, que vino adornada con pepino y gambas, ¡daba pena tomársela de lo bonita que era! Con las pilas cargadas y una buena dosis de viento a nuestra espalda navegamos hacia el pequeño pueblo de Vista Hermosa, en el estado de Michoacán y donde dimos con un hotel familiar muy acogedor y barato donde pasamos la noche. Aunque hiciera ya algunos días, seguíamos encontrándonos débiles y nos tomamos un día de descanso para continuar con la recuperación. Una pena que los mosquitos no tuvieran consideración con nuestra causa ¡y no nos dejaran pegar ojo!


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Bunny 10/31/2020 07:35:57 GMT You must stop bumping into this guy called Juan.... he doesn't do you any good at all! Take care and sending hugs and love. XXX
Emrys 10/31/2020 08:03:09 GMT So, after feasting on endless buckets full of giblets and assorted wobbly bits, you are brought down by a burger... Camarones zarandeados look nice though!
Siân 10/31/2020 18:47:29 GMT Oh you poor things, how awful - ever tempted to become vegetablists?! Will you be able to get a new stove? Take care xxx
Rob 11/03/2020 15:45:46 GMT Fully recovered now peeps! Hoping we've hurled for the last time this trip... The food is nice and cheap so we're going to let the Mexicans do the cooking, which they do very well!! (Avoiding burgers of course)