1000 Tazas de Té

El Círculo Completo

Escrito por Rob el lunes 21 diciembre 2020

Madre mía, ya han pasado... 9 meses, el mismo número en miles de kilómetros, 9 estados norteamericanos, aún más estados mexicanos, 284 días en la carretera, de los cuales alrededor de dos tercios hemos pasado la noche durmiendo en la tienda de campaña y más de 700 tazas de té para después, volver a nuestra humilde (antigua) morada en Madrid, España. Como sabíamos que una vez terminaramos tendríamos mucho tiempo libre en casa de Ruth en Caudete, aprovechamos esta última semana para hacer todas las cosas que nos fueron posibles, entre ellas: visitar unas de las pirámides más grandes del mundo, hacer una ruta de "tapeo", darnos un último festín de comida callejera mexicana, disfrutar de comités de bienvenida, completar los papeles antes de que el Brexit fuera inminente, coger vuelos, trenes y conducir coches. Ha sido una última etapa bastante larga pero aún estamos con fuerzas para continuar nuestra recaudación benéfica y por tanto, nuestra página de Just Giving continuará abierta (¡especialmente después de descubrir que había estado accidentalmente bloqueada desde Septiembre!). Si alguien ahí fuera ha estado siguiendo nuestras aventuras y no ha tenido la oportunidad de contribuir todavía, os animaría a leer nuestra página de "Asociación Benéfica", que encontraréis en la barra de navegación, y podáis apreciar el trabajo tan impresionante que esta asociación llamada Aerobility realiza, consiguiendo cambiar la vida de muchísima gente con algún tipo de discapacidad a través de las maravillas de la aventura de volar.

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lunes 14 diciembre 2020 - Hotel Universal, Ciudad de México (Acampada libre): 0 km

La Pirámide del Sol de fondo mientras Ruth camina alrededor de varias estructuras empinadas que rodean la Pirámide de la Luna Acababamos de terminar nuestra experiencia de aguas termales en las montañas, pero nos encontrábamos bastante lejos del siguiente destino para llegar a tiempo a coger el vuelo. Por ello nos levantamos bien temprano, antes de que amaneciera para aprovechar el día al máximo. El portero del complejo nos dijo que le tocaramos la puerta antes de salir para que pudiera levantarse a abrirnos, pero claramente no imaginabamos que este chico dormía tan profundamente porque ni tocando mil veces el claxon, ni aporreando la puerta, conseguíamos que abriera un poco el ojo... Hasta que finalmente, después de un buen rato, conseguimos salir de aquel lugar para encima equivocarnos de sentido y perdernos un buen rato ¡por caminos que no llevaban a ningún lugar! Finalmente decidimos dar la vuelta y probar por el otro lado que resultó mas exitoso. Nos llevó toda la mañana llegar al destino, después de pasar varias horas en insufribles atascos y recoger las cajas de bicicletas que habíamos reservado por teléfono unos días antes, en una cadena de tiendas llamada Transvision Bikes. Menudo alivio, ya que se nos habría roto el corazón si hubieramos tenido que dejar nuestras bicicletas en México... Por fín llegamos a nuestro querido destino del día, la grandiosa antigua ciudad de Teotihuacan, admirada por múltiples civilizaciones con el paso de los años desde su momento álgido unos 2000 años atrás. Sus majestuosas pirámides, unas de las más altas del mundo, una avenida repleta de voluminosas estructuras de piedra, el hecho de que todas estaban separadas por una distancia inmensa que había que caminar y los vendedores ambulantes intentando venderte estupideces... hicieron de la visita una experiencia ¡increíble pero agotadora! De hecho, Ruth puso el oído en una conversación que tenían dos vendedores, mientras uno enseñaba sus trucos al otro, y la conversación fue algo así: "Primero sopla el pito que hace ruido de pájaro o rugido de jaguar para llamar la atención. Después en cuanto el turista haga contacto visual, ya los tienes. Entonces tienes que pasar a la acción...". Y eso es, exactamente, lo que todos y cada uno de los vendedores ambulantes hacían constantemente, por lo que deducimos que la táctica ¡tiene que funcionarles! Después de visitar el complejo de ruinas intentamos ver unos palacios que habían alrededor, pero estaban vallados y no se podía acceder a ellos así que nos fuimos en busca de un hotel cerca del aeropuerto para pasar nuestra última noche en México. Encontramos uno que estaba en una zona rodeada de tiendas de decoraciones navideñas y tardamos en encontrar un lugar para cenar lo mismo que tardamos en recorrer el bosque de tintineos navideños esa tarde. Aunque he de reconocer que el hotel estaba genial, súper barato y la habitación tenía todo lo que podíamos desear y en muy buenas condiciones, ¡gozaba hasta de una radio integrada en la pared!

martes 15 diciembre 2020 - Aeropuerto Barajas, Madrid (Tren/autobús nocturno): 0 km

Rob en el parking del oficina de alquiler de coches con la mascarilla puesta y las bicis listas para el vuelo Fuimos a la oficina del coche de alquiler lo más pronto posible, con la esperanza de que el proceso de devolución fuera mucho más simple y tranquilo de lo que fue la recogida. Afortunadamente así fue y pudimos pasar tiempo a nuestra marcha para desmontar las bicicletas y poder acomodar el equipaje en cajas, ya que unas horas más tarde montaríamos en un vuelo ¡directo a Madrid! Las bicicletas cupieron perfectamente en las dos únicas cajas disponibles en el estado de México (lo que fue un alivio grandísimo), y los chicos de la compañía de alquiler las metieron como pudieron en la furgoneta de traslados al aeropuerto. En las alforjas que íbamos a llevar con nosotros, me aseguré de meter las herramientas para, en caso de que algo se extraviara por el camino, pudieramos montar las bicicletas una vez en Madrid, aunque fue entonces cuando descubrimos que el proceso de seguridad era algo más estricto de lo que pensábamos... Pero antes de llegar a eso, fuimos a facturar las cajas. Para nuestra sorpresa, no habían carros disponibles en el aeropuerto, solo chicos con sus propios métodos de transporte para vender sus servicios, lo que no nos ayudó ya que el dinero que nos quedaba era para comer, ¡por lo que empujamos las cajas nosotros mismos! Cuando por fin llegamos al mostrador de facturación, después de haber gastado un rollo entero de cinta adhesiva para envolverlas bien, las abrieron de nuevo para inspeccionarlas... Desde luego que a la próxima no nos pasará lo mismo, esperaremos para cerrar las cajas hasta después de la inspección y además iremos preparados con una mascarilla N-95, ya que era obligatoria para montar al avión. Y, naturalmente, no eran muy baratas en el aeropuerto, por lo que nos alegramos de no haber gastado lo poco que nos quedaba ¡en mozos de transporte! Ya con todas las prioridades realizadas, nos fuimos a completar la última pieza de puzzle, comprar unos tamales de un puesto fuera del aeropuerto, que nos recomendó un señor unos días antes cuando recogimos el coche de alquiler. ¡Y menos mal que fuimos porque estaban buenísimos! Nos llevamos un par más para el viaje y también gastamos los últimos 5 pesos mexicanos en un par de tacos de canasta, para dirigirnos triunfantemente hacia el control de seguridad, donde tuvimos que realizar (¡de nuevo!) otro formulario de sanidad. Con otro código QR rellenado, nos adentramos hasta que pronto nos llamaron la atención por llevar la peligrosa herramienta multiusos de la bicileta... La primera vez que nos pasa algo parecido. Una regla del aeropuerto de México es que no se pueden llevar herramientas en el equipaje de mano, así que Ruth salió de nuevo y aprovechó la ventaja que teníamos de facturar otro paquete gratis gracias a la pandemia, para poder llevar con nosotros nuestra querida herramienta. Menos mal que llegamos con 4 o 5 horas antes del vuelo, porque cuando quisimos terminar de hacer todas las gestiones, ¡nos quedaba menos de una hora para embarcar! Cuando entramos al avión y descubrimos nuestros asientos, nos dimos cuenta de que el chico del mostrador nos había hecho un pequeño favor por ser ciclistas y nos puso en un lugar privilegiado, ¡con muchísimo espacio para estirar las piernas! Además era igual de grande que la salida de emergencia pero sin serlo, por lo que ¡todos los beneficios y ninguna desventaja! Aunque la verdad es que ni esta posición privilegiada nos ayudó a pegar ojo en las 9 horas de vuelo...

miércoles 16 diciembre 2020 - Hostal Atienzar, Albacete (Hotel): 20 km

Nuestras bicicletas apoyadas en la pared de enfrente de nuestro antiguo apartamento en Madrid. El mismo lugar donde tomamos la foto que aparece en el navegador de nuestra web Dada la situación de la pandemia, fue sorprendentemente fácil salir del aeropuerto, así como tener la terminal prácticamente para nosotros solos, por lo que pudimos montar las bicicletas tranquilamente y sin presión. Fue entonces cuando nos pusimos en marcha y volvimos a la carretera, sólo para darnos cuenta de que habíamos vuelto a CASA, ¡por el increíble cambio de temperatura! Conforme nos adentrábamos en la ciudad, los niveles de tráfico aumentaban y tuvimos que ir adaptándonos a esta nueva forma de conducción tan diferente a la de los mexicanos, especialmente cuando un coche se cruzó en frente de Ruth haciéndola pegar un frenazo que casi dejó las marcas en el suelo. Pero fue muy agradable volver a territorio conocido y a desayunar un buen desayuno y café europeo después de pasar tanto tiempo alejados de estos pequeños placeres. Teníamos que comprar un par de cosas y queríamos cerrar el círculo en condiciones, volviendo a nuestra antigua casita de Madrid, desde la cual salimos 9 meses antes... La verad que fue un sentimiento muy extraño, no sabíamos decir si parecía que había pasado mucho o poco tiempo, desde aquel día que salimos "a probar" la equipación hacia el norte de Madrid. O si el viaje nos había cambiado radicalmente, o si eramos, esencialmente, las dos mismas personas que salimos todos esos meses atrás. Pensar en todo esto resultaba abrumador, por lo que nos dirigimos a una terraza de un bar a celebrar el regreso con una buena copa de vino tinto mientras esperábamos la salida del tren, que nos adentraría en la región de Castilla La Mancha, más cerca del pueblo de Ruth, Caudete. El tren estaba particularmente más vacío que de costumbre y no nos costó mucho meter las bicis, aunque lo difícil fue al entrar a la estación, donde tuvimos que llevarlas en las escaleras mecánicas y resultó una tarea de riesgo. Cuando por fin llegamos a Albacete, donde habíamos reservado una habitación en un pequeño hostal, no perdimos tiempo y nos dirigimos a probar sus famosas tapas y a ver el casco antiguo. Aunque la realidad es que estábamos hechos polvo, con casi 48 horas sin parar de hacer cosas y sin dormir, nos encontramos buscando la cena demasiado pronto... De hecho, tan pronto que eramos las únicas personas en los primeros bares que visitamos, y para el momento en que el ambiente llegó a su punto óptimo, para nosotros ya era la hora de dormir.

jueves 17 diciembre 2020 - Casita de Caudete (Alojado): 111 km

Viñas en invierno y olivos cubriendo el campo en frente de un acueductu con las colinas de fondo y el cielo azul. Comencé la mañana realizando las tareas para las que habíamos vuelto a España, es decir, pagando unas tasas en el banco para poder tramitar mi residencia española antes de que el Brexit tomara forma oficialmente con el comienzo del año. Y con los deberes hechos, ya estábamos listos para realizar nuestra última etapa por tierras Manchegas, que constaba de 111km hasta llegar al pueblo de Ruth, Caudete. Y no por estar cerca de casa fue menos aventura, nada de eso. Pasamos por unos paisajes increíbles y además resultó coincidir con una de las rutas del Camino de Santiago y hasta nos avisaron de que ¡íbamos en dirección contraria a Galicia! Además éste atravesaba campo típico español, montañas, acueductos, campos de olivos, viñedos, molinos manchegos y molinos de viento. Los padres de Ruth nos saludaron a mitad de camino ya que tenían una cita en el hospital de Albacete, y más tarde se unieron al recibimiento con Javi y Pope, el hermano y una amiga de Ruth (que seguramente habría sido una bienvenida menos modesta si no hubiera sido por la pandemia) y lo que fue una preciosa sorpresa para ponerle fin a un episodio tan importante en nuestras vidas y comenzar a disfrutar de nuevo, de las comodidades de un hogar. Nos ha llevado un tiempo poder asimilar toda esta experiencia, sin mencionar lo que nos ha costado escribir esta última entrada en el diario, para llevarnos con nosotros todos estos recuerdos y vivencias y construir nuestras nuevas vidas en algún lugar, que en el futuro llamaremos hogar.


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Emrys 02/01/2021 19:28:03 GMT Well done. Full of admiration!
Rob 02/02/2021 12:45:35 GMT We're equally as impressed you've managed to read all the diary! Strong work ?
Siân 02/02/2021 14:23:19 GMT What can I add to that?! Bloody amazing, well done indeed! Xxx
Jacob 02/03/2021 04:00:50 GMT Congrats on finishing your trip! I miss our time spent together on the Divide, and hope returning to "normal" life has gone well. Would love to hang with you guys again someday...
02/03/2021 04:49:28 GMT Well that was just amazing, what a fantastic adventure you have both had. You can dine out on them for years to come. I am so very proud of your achievements but just as glad to have you both safe and sound back in Spain. XXX
Rob 02/03/2021 18:02:37 GMT Thanks Siân! You and Dafydd did a great job keeping us motived throughout, we really appreciated all the comments!
Rob 02/03/2021 18:08:19 GMT Jacob! We miss you and all the s'mores team, you'll have to do a tour in Europe next time so we can join in and enjoy some more Backcountry Bullshit together! Hope the studies have gone well and hope to see you in the future
Rob 02/03/2021 18:10:35 GMT Ms Mystery... We'll find out who you are and update the comment but thanks so much for the support!