Alegría mexicana
Escrito por Rob el lunes 28 septiembre 2020
La primera toma de contacto ocurrió ya hace unas semanas, pero hemos estado tan sumamente ocupados descansando que no hemos tenido tiempo de escribir nada. Pero no os preocupéis porque ¡ya estamos de vuelta y listos para seguir poniéndoos al día de nuestras aventuras semanalmente! Tenemos que decir que nuestras primeras impresiones son muy positivas y que realmente hemos disfrutado nuestras semanas en el tranquilo pueblo del El Centenario, cerca de La Paz. Nos hicimos amigos de la chica con un pequeño puesto de comida en la esquina y hasta nos integramos en la manada de perros que patrullaban la calle (los cuales incluyen a nuestros vecinos Chris y Jae). También nos dejamos caer por La Paz en una ocasión para arreglar cosas de las bicis, pero, por encima de todo, apreciamos el confort que cuatro paredes y un techo pueden dar. De hecho, era la primera vez que Ruth ha estado durante tanto tiempo de vacaciones ¡sin hacer absolutamente nada! Hemos hecho alguna mejora en la web, que esperemos podáis apreciar, como un pequeño mapa en cada entrada mostrando el recorrido de esa semana. Dicho esto, esta entrada del blog corresponde a nuestra primera semana de ciclismo en México, para compartir con vosotros cómo nos hemos ido ajustando al calor, descubrir cómo y dónde pasar la noche en sitios tranquilos y pedalear mucho ¡para terminar refrescándonos con una buena cerveza!
lunes 21 septiembre 2020 - Todos Santos (Acampada libre): 91 km
Como hemos adelantado, después de dos semanas sin hacer mucho, ha llegado el momento de volver a los pedales y a montar nuestros caballos de metal, para adentrarnos en la calurosa Baja California. Por esta razón decidimos estar listos antes de que amaneciera para no perder ni un segundo de estas horas del día, lo cual se ha convertido en un hábito, aunque más por necesidad que por placer debo decir, ya que en este momento del año los días están repletos de mosquitos, son muy calurosos y ocurren intermitentes tormentas de verano. Nos despedimos de Chris mientras los sonoros perros coreaban ladridos al unísono y los gallos cacareaban con el amanecer. Mientras el sol mostraba sus primeros rayos por el horizonte, nos dirigimos hacia la carretera principal que nos llevaría, a través del desierto cubierto de impresionantes cactus, hasta un pueblo del que habíamos escuchado cosas muy positivas: Todos los Santos. Afortunadamente casi toda la mañana fue bastante plano, aunque con el sol haciendo de las suyas y sin dar tregua. La brisa que nosotros mismos creábamos con la velocidad nos mantenía frescos, pero a medida que las cuestas se hacían presentes, unidas a la inminente hora punta de calor, Ruth comenzó a notar los inevitables signos que produce un golpe de calor, lo que nos hizo decidir que nunca más pedalearíamos más tarde de las 11 de la mañana en semejantes temperaturas. Finalmente conseguimos llegar al pueblo y comimos unos tacos de pescado, aliñados con el sudor que nos caía por los labios, e intentamos preguntar alrededor sobre dónde podíamos pasar la noche. Finalmente fue nuestro amigo el policía Francisco quién nos aconsejó poner la tienda en medio de la góndola que había en el centro de la plaza del pueblo, ¡para que a nadie le pasara desapercibido que nos encontrábamos allí! (irónico claro...) Más tarde le agradecimos sus consejos comprándole un aperitivo de maíz con mayonesa y queso, que se llama Elote, y el cual no tardó ni un segundo en comenzar a comer sin pausa. En realidad nos hizo ver que era el mejor sitio para quedarnos, y con un par de cervezas que nos animaron, montamos campamento en el sitio que más habríamos evitado en una situación normal y dejando nuestros coloretes a un lado, nos fuimos a dormir.
martes 22 septiembre 2020 - Rancho Carisuva (Alojado): 58 km
Como os podéis imaginar, no dilatamos nuestra estancia en aquel privilegiado lugar... Uno por la incomodidad de estar allí en medio de la plaza y dos, para evitar a nuestro amigo Lorenzo. Nuestro plan parecía ir sobre ruedas hasta que comenzamos a salir del pueblo, fue entonces cuando nuestro primer pinchazo en México ¡nos dio la bienvenida! Un buen trabajo en equipo permitió en en poco tiempo nos encontráramos de vuelta en la carretera costera hacia la región de Los Cabos. Este camino se hizo algo interminable, sin apenas sitios donde parar para refrescarte, especialmente cuando nos habíamos hecho a la idea de encontrar un sitio para desayunar. Pero no, nunca encontramos semejante lugar por lo que nos tuvimos que conformar con la sombra de una modesta iglesia en el único pueblo que encontramos en el camino. Eso sí, allí pudimos disfrutar de la mayor brisa que habíamos sentido desde que aterrizamos en Baja California y fue la única razón por la que no nos derretimos por completo. Mientras pedaleábamos, nos encontramos con un hombre que aunque inicialmente parecía vender agua, resultaba que estaba pidiendo agua, ya que se encontraba en una peregrinación y estaba recorriendo toda la península a pie. Después de ayudarle a hidratarse, se despidió con algún consejo para que dejáramos de preocuparnos tanto por los escorpiones, y nos centráramos en los cien pies, además de compartir con nosotros que para purificar agua solo es necesario poner un poco de sal y algo de limón exprimido. Este día era especial porque habíamos quedado con una pareja del pueblo de Ruth, Caudete, que habían estado viajando a través de las Américas en caravana hasta que la pandemia les hizo tener que venderla y decidieron realizar un voluntariado en un rancho en Baja California. Cuando ya nos aproximábamos, les dejamos descansar un rato mientras nos dirigimos a la única tienda que había en la zona para, finalmente, desayunar-cenar, y ya mas tarde fuimos al rancho a través de un camino de arena, para pasar la tarde con Lydia y Jaume. Después de compartir mil historias que tenían de sus tres años viajando, nos deleitaron llevándonos a la playa para liberar unas tortugas marinas que acababan de salir del cascarón, para justo después pasar la velada cocinando una buena tortilla española con unas cervezas fresquitas.
miércoles 23 septiembre 2020 - Cabo San Lucas (Camping): 25 km
La vida comienza pronto en un rancho. Primero para patrullar la playa en busca de nidos de tortugas marinas, antes de que o bien algunos locales los recojan para desayunar, o gente que conduzca el coche por la playa los chafe o hasta que algún animal de la zona se de un homenaje matutino. Quisimos ayudar pero solo está permitido un quad para no crear demasiadas vibraciones en la zona, y en verdad fue lo mejor ya que no habríamos tenido ni idea de qué hacer. Por tanto nos despedimos con el fresquito de la madrugada y continuamos nuestro camino hacia Cabo San Lucas, también conocido como "Gringolandia". Habíamos contactado a un hombre, Martin, que alquilaba un pequeño espacio en su céntrico jardín y pasamos la tarde mientras nos obsequió con unas frutas llamadas Guayabas y nos contaba como había cambiado el lugar en los últimos años. Como aún no estamos habituados a esta calor, pasamos la tarde echándonos una siesta en la tienda (donde los malditos mosquitos no nos pudieran alcanzar). Cuando comenzó a refrescar un poco decidimos dar un paseo por el paseo marítimo (aquí llamado malecón), aunque duramos poco porque el calor seguía siendo inaguantable y todo parecía bastante turístico por allí. El único remedio que encontramos fue cocinarnos unos perritos calientes y acompañarlos con una cerveza bien fría, charlando con Martin de vez en cuando y hasta con su pequeña sobrina que hacía sus apariciones mientras aprendía a comunicarse y nos enseñaba las flores que recogía alrededor.
jueves 24 septiembre 2020 - San José Cabo (Warmshower): 46 km
Ya nos habíamos hecho a las rutinas mañaneras, así que engullimos el desayuno rápidamente en la tienda y comenzamos la marcha. Sin olvidarnos, por supuesto, de la bolsa de guayabas con las que Martin nos despidió. Pedaleamos tranquilamente hacia San José Cabo hasta que encontramos algo de cobijo en un parque donde nos pudimos refrescar con los aspersores de regar el césped. ¡Qué maravilla! Este empujón de frescura, dio a Ruth energía para investigar un poco más sobre nuestros siguientes pasos en el interior de México y donde, sin esperarlo, descubrió una increíble comunidad llamada Red de Apoyo Cicloviajero Mexico , donde un grupo de voluntarios se han juntado con el único objetivo de ayudar a la gente pedaleando el país con consejos, ayuda en la ruta y hasta un sistema de seguimiento para comprobar que tu viaje está en orden. Finalmente nos pusimos en marcha para encontrar un sitio donde comer y rápidamente dimos con un lugar de comida callejera que tenía el mayor ventilador que nunca hemos visto. Los tacos eran súper grandes y repletos de ingredientes. Después de mucho tiempo sin utilizar Warmshowers, nos volvimos a animar y dimos con una maravillosa pareja dispuestos a hospedarnos. Habíámos quedado a las 8 de la tarde y Génesis nos recogió para dirigirnos paseando hasta su casita. Nos sorprendió cocinando tortillas de harina caseras (¡receta que incluiremos en el podcast de esta semana!), mientras esperábamos que su marido César terminara de trabajar. Pasamos una noche muy agradable contando historias y hasta con un repentino corte de pelo ¡que necesitaba urgentemente! Sin darnos cuenta se nos hicieron las tantas, pero valió totalmente la pena. ¡Esperamos que vosotros también podáis llevar a cabo vuestro viaje en bicicleta pronto!
viernes 25 septiembre 2020 - Trópico de Cancer (Acampada libre): 60 km
Mi bici parecía estar un poco celosa de la de Ruth así que nos dio los buenos días con un pinchazo, justo al doblar la esquina de la casa de Génesis y César. Menos mal que nos habían dado una cámara de recambio esa mañana ¡y le dimos uso inmediatamente! Con este incidente nos retrasamos más de la cuenta y ya calentaba demasiado, por lo que cuando pasamos por un puesto de "Nieves de Pitaya", no pudimos resistirnos a descubrir que era, ya que sonaba refrescante. Resultó ser helado casero en tarrina, y la pitaya era una fruta proveniente de un cáctus, a la que no tardamos nada en sucumbir. Después nos refugiamos debajo de un árbol en el pueblo de Miraflores, donde cocinamos nuestro nuevo snack favorito, palomitas frescas y un café recién hecho, pasamos varias horas leyendo y saludando a la gente que pasaba hasta que nos empezaron a sonar las tripas y fuimos a la plaza del pueblo para comer. En realidad íbamos buscando un sitio que nos habían recomendado, pero se encontraba cerrado y tuvimos que buscar otro. El plan para esa noche era montar nuestra tienda en el Trópico de Cáncer, donde según habíamos oído disponían de aseos y una virgen decorada muy extrovertidamente. Cuando llegamos encontramos un lugar bastante tranquilo y cómodo, así que ya relajados dimos buena cuenta de las tortillas de harina que Génesis nos había dado para el viaje y nos fuimos a la cama. Aunque, no mucho tiempo después, un perro con muchas ganas de ladrar apareció y nos mantuvo despiertos durante un buen rato, con la preocupación de que fuera a robar nuestras zapatillas, lo cual, afortunadamente, no pasó.
sábado 26 septiembre 2020 - San Bartolo (Camping): 50 km
Allí nos encontrábamos, otra mañana en la que el sol comenzaba a asomar mientras nos aproximábamos al pueblo de Santiago para descubrir sus encantos. Como llegamos tan pronto, no había mucha vida por lo que decidimos continuar la ruta hacia el siguiente destino, eso sí, por una carretera secundaria de arena, con la que Ruth no parecía estar muy contenta una vez las ruedas comenzaron a hundirse y la única opción era empujar la bici... Aunque es cierto que en ese momento ya no había vuelta atrás. Por ello nos centramos en las cosas positivas que tenía haber tomado esa ruta mientras descubríamos casas y granjas allí camufladas y todo esto mientras cantábamos una canción que habíamos escuchado en la radio constantemente. Ésta decía así: "No me arrepiento de nada, ¡todo fue tan diferente!" Finalmente llegamos a un pueblo llamado Los Barriles y, después de refrescarnos en la fuente que daba la bienvenida, paseamos hasta encontrar un restaurante al aire libre donde pudimos disfrutar de una buena sombra durante toda la mañana. No fue hasta bien entrada la tarde y gracias a una tormenta en el horizonte, que nos hicimos el ánimo de continuar a escalar montañas. Avanzamos bastante ya que el fresco lo permitía, hasta que llegamos a un pueblito llamado San Bartolo, donde conocimos a una señora llamada Tía Pupy, que se encontraba en la calle principal esperando al autobús. Después de ofrecernos unas tortas recién hechas que llevaba en el bolso, nos recomendó ir a buscar a su sobrino para que nos dejara acampar en un terreno que tenía. Después de preguntar alrededor y encontrarlo, este lugar resultó ser una piscina de agua que salía directamente de la montaña con sombrillas de paja alrededor. ¡Qué sorpresa encontrarnos con un lugar así sin esperarlo! Nos dejaron el lugar para nosotros y fue la primera noche que pudimos dormir fresquitos por la brisa de las montañas y mantener a los mosquitos a raya mientras nos dábamos un baño nocturno en la piscina. Lo único que nos despertó varias veces en la noche fueron varios coches que pasaban y aparcaban al lado de este terreno constantemente durante toda la noche. Suponemos que sería porque era Sábado...
domingo 27 septiembre 2020 - San Antonio (Acampada libre): 30 km
Los pinchazos nos estaban dando bastantes quebraderos de cabeza ya que la bici de Ruth que tenía una cámara con líquido reparador, comenzó a salirse por todos lados (estábamos dándole la oportunidad a este nuevo tipo de cámaras que se supone llevaban líquido auto reparador dentro). Finalmente, después de este pequeño revés conseguimos llegar al pueblo de San Antonio y nos dispusimos a descansar debajo de un árbol que proporcionaría sombra durante bastantes horas y que recibimos con nuestro súper snack, palomitas y café. Sin darnos cuenta parece ser que nos pusimos en un lugar clave, porque allí mismo se encontraban los borrachillos del lugar: Remi, Santos y su hijo Leo. Pasamos un buen rato hablando con ellos en la calle mientras daban buena cuenta de la cerveza que llevaban en un thermo y que la gente que pasaba les iba rellenando. No fue hasta unas horas más tarde que conseguimos descifrar fragmentos de lo que los mayores decían, gracias a que se repetían tanto que nos daban oportunidad de escuchar la misma historia varias veces. La verdad que lo pasamos pipa y nos quedó claro que la mayoría de los habitantes los apreciaban mucho. Parecía que Santos era una leyenda porque era considerado el curandero del pueblo. Ya llegó un momento en que sentimos que o nos poníamos igual que ellos o teníamos que mover, y tomamos la segunda opción. Nos dirigimos entonces a la plaza del pueblo a buscar otro árbol con sombra y preparamos la comida con una cerveza algo más tranquila. Aquí pasamos la tarde observando a familias pasear y leyendo nuestras novelas hasta la tarde-noche que nos encaminamos hacia un campo de fútbol para montar la tienda. Cuándo pasamos por el lugar en el que habíamos estado por la mañana, nuestros amigos seguían allí y nos confirmaron que este sitio era un buen lugar para pasar la noche. Por ello, una vez llegamos montamos la tienda y descansamos tranquilamente poniendo el broche final a nuestra primera semana de ¡pedaleo en México!
| Name | Comment Time | Comment |
|---|---|---|
| Bunny | 10/02/2020 05:08:38 GMT | The heat sounds out of this world as do all those mosquitos. The photos are as always amazing and you sure do bump into some characters! Take care bad continue to stay safe and well. XX |
| Rob | 10/02/2020 14:13:30 GMT | There are characters everywhere! Just need to be looking out for them ? |
| Sue and Rob | 10/02/2020 15:56:59 GMT | Well hello, nice to hear from you both again!? I'm a little concerned about the amount of punctures you are having, clearly the roads aren't up to much or the cycle supplies you bought are a little naff.....?. You certainly meet some interesting folk, fingers crossed they remain interesting and not a problem. The photos are lovely as usual. It's pouring with rain here - some sunshine would be lovely. Look after yourselves, love Sue & Rob xxx |
| Rob | 10/02/2020 18:10:35 GMT | Yes, we're back! But be careful what you wish for eh... We are dreaming of a nice cool drizzle and chilly nights ourselves. Hehe |
| Siân | 10/02/2020 20:11:47 GMT | I would worry about the scorpions if I were you...you certainly have encountered some 'interesting' people, can't believe you tented in the town bandstand? Take care xxx |
| Rob | 10/03/2020 00:43:08 GMT | Hey Aunty Siân, I think there are probably too many creepy crawlies about to start worrying too much. Otherwise we'll be changing our underwear far too often! |
| Siân | 10/03/2020 10:41:17 GMT | Well that makes me feel a whole lot better ?! |
| Emrys | 10/05/2020 08:38:00 GMT | You'll have to add 'Bandstands' to the list of places you have slept on your 'Progress' page... |
| Rob | 10/06/2020 14:49:56 GMT | Hehe, na it's all under wild camping ?️ |
| Miguel | 10/09/2020 08:55:44 GMT | Me gusta mucho la idea de incorporar el mapa con el recorrido semanal. Deberíais buscar ruedas MACIZAS para evitar los pinchazos, jeje. Es importante rodearse de energía y mensajes positivos pues te ayudan a superar los momentos de bajón emocional y te cargan las pilas para seguir pedaleando. Mucho ánimo. Sois los mejores. |